Jorge Eduardo Arellano
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Disturbios afuera y adentro de la Universidad Politécnica de Nicaragua daban inicio a una tarde de pocos libros y de pocas clases. Bombas, machetes, piedras y dicen que hasta armas hechizas salieron a relucir de ambos bandos que se disputaban el poder dentro de la Unión Nacional de Estudiantes.

Declaraciones de algunos dirigentes estudiantiles opositores al actual presidente de UNEN expresaban: “César Pérez quiere perpetuarse en el poder reformando los estatutos que rigen a UNEN… de una forma poco representativa y de una manera dictatorial”.

Parece que el mismo patrón para conseguir poder se cumple en todos los sectores de esta sociedad. Los mismos mecanismos que utiliza el actual dirigente de UNEN para perpetuarse en el poder fueron utilizados por el presidente del país para poderse instalar en el gobierno. Sólo que el señor Pérez es mucho más descarado o es menos inteligente para hacer los fraudes.

Hoy el polémico dirigente pende de un hilo debido a su irracional manera de lucha y a su falta de liderazgo dentro de un influyente sector universitario. Pero habrá que ver qué tanto apoyo tiene del FSLN, que es el amo y señor del movimiento estudiantil. Porque de ser protegido seguramente pasara los próximos cinco años siendo un dirigente universitario. Aunque de universitario lo único que tiene es carné.

Pero la oposición de Pérez no es muy diferente a él. El otro día mientras estaba en la universidad un amigo me dijo que tendríamos una reunión con un dirigente estudiantil que quería darle un giro a la mala imagen que tiene hoy UNEN. Yo acepté su invitación pensando en encontrarme a alguien diferente o por lo menos alguien que en realidad pueda representar los intereses de estudiantiles.

Entré a la oficina en donde nos reuniríamos y un joven flaco, blanco y de baja estatura me extendió su mano para saludarme. Comenzó a hablarme sobre su vida y el cargo que ocupa en la UNEN actual, con una charla de una hora me bastó para darme cuenta lo mal que está el movimiento estudiantil actual y rebasó aún más mis pocas expectativas, cuando ese joven me invitó al departamental del partido de gobierno a una especie de negociación y de búsqueda de apoyo para derrocar a César.

Definitivamente en este país se produce el servilismo en su máxima expresión. Los supuestos líderes universitarios no son capaces de ver la destrucción que están creando a una organización que cada día tiene más rechazo de parte de los estudiantes. La Unión Nacional de Estudiantes está más contaminada que nunca y romper con ese esquema en el contexto actual es una tarea casi imposible, porque según el joven con el que me reuní, tenés que ser bautizado por el partido para poder llegar a las dirigencias de UNEN.

Es verdad que ser joven es en cierta manera ser crítico, pero en esa juventud no logro ver crítica alguna. Considero que no se necesita tener un perdedor para decir que uno es ganador y acciones como las que vimos durante el fin de semana son lamentables y tristes, y más aún por saber que a un gran sector de la juventud le falta sabiduría y entendimiento para poder dar los cambios que necesita el país. Debido a esto y a miles de irregularidades más puedo decir que la UNEN de hoy no me representa.