Cefas Asensio Flórez / Foro EDUQUEMOS
  • |
  • |

Los informes sobre los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio indican importantes avances en varios ámbitos; pero el camino andado y no andado sigue desafiando a las naciones para que se enrumben hacia un bienestar general y desarrollo humano sostenible. En este contexto, la Educación está recibiendo una nueva y especial atención de la Comunidad Internacional participante en la definición de la nueva Agenda Global del Desarrollo 2015-2030, quienes en mayo de este año, se darán cita en Corea para propiciar una sola agenda mundial de educación, y que sea un eje central de los objetivos del desarrollo. Esto representa un gran desafío y una gran oportunidad para las naciones, incluyendo la nuestra.

Las discusiones sobre educación han sido coordinadas por el Comité Directivo de Educación para Todos de Unesco, con representaciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, sector privado, sindicatos, centros de pensamiento y otros. Entre los consensos alcanzados, sobresale la necesidad de hacer de la educación un verdadero motor del desarrollo; en esta perspectiva, hay tres aspectos que cambiarán la forma de ver la educación por parte de las naciones. Superar la visión limitada a la educación primaria; garantizar el derecho de todos y todas a una educación de calidad; e incluir en los diferentes objetivos de desarrollo, indicadores educativos.

¿Qué le dicen estos planteamientos a la realidad de nuestra educación y del desarrollo? Enfocar la educación más allá de la primaria es para garantizar al menos diez años de una educación de calidad para todos y todas. Esto nos desafía con urgencia a reducir al mínimo el desgrane de la matrícula de cada nivel educativo, mejorando y prestigiando la carrera docente, con modalidades de atención que motiven la permanencia y el aprendizaje significativo, y articulando los niveles como sistema para evitar las transiciones traumáticas, por ejemplo, de preescolar a primer grado, de cuarto a quinto grado; de sexto grado a primer año de secundaria; la articulación entre secundaria básica con una oferta diversa de educación técnica, y entre el bachillerato y el ingreso exitoso a las universidades.

La exigencia para que los gobiernos garanticen el derecho a una educación de calidad, para nuestra sociedad significa que en todos los niveles se garantice pertinencia y relevancia de las competencias, conocimientos, actitudes y aptitudes de las ofertas educativas; es decir, coherencia de lo que se aprende con las demandas y tendencias de los sectores sociales, económicos, culturales, ambientales y políticos.

Se trata de impulsar procesos que nos conviertan poco a poco en una sociedad educativa, amplia y diversa, donde todas y todos tenemos un rol y un aporte para mejorar nuestra calidad de vida y desarrollo. Se deben construir alianzas amplias con los empresarios, los innovadores, los trabajadores, los padres y madres de familia, las organizaciones de sociedad civil, los medios de comunicación social, los gobiernos territoriales, con educadores y todos los actores vinculados con la educación. Hay muchos vigores educativos dispersos en nuestra geografía que deben ser coordinados y complementarse entre sí.

Evidentemente, esto supone una voluntad política de estado que, entre otros, oriente y apoye el liderazgo para desarrollar alianzas multisectoriales en favor de una educación de calidad, y la modernización de las instituciones educativas, el Mined, el Inatec, las universidades públicas y privadas. Tanto para que superen sus distancias y brechas conceptuales y técnicas entre sí, como las brechas con los sectores sociales y económicos que son también fuentes de educación formal y no formal, portadores de experiencias, conocimientos y visiones de diferentes temas de estudio, así como aportantes humanos, materiales y financieros de la educación.

La inversión educativa debe ser, por tanto, de calidad. En temas claves como una carrera docente integral; a lo largo de los niveles: lectura comprensiva y fluida, razonamiento lógico matemático y la investigación científica; revisión curricular para dar mejores herramientas para la vida al estudiantado; replantear modalidades para grupos poblacionales y áreas excluidas; reformas a la educación secundaria con énfasis en el desarrollo vocacional y la investigación; diversificación de la oferta de educación tecnológica; reorganización de la oferta de educación superior.

La invitación es a creer y apostar por la educación, en lugar del efecto derrame de una economía en crecimiento. Superar el modelo de primero crecer para tener recursos con qué invertir en educación y otras necesidades sociales. La experiencia internacional demuestra que hay mayores impactos cuando la educación deja de verse como un gasto y se asume como una inversión estratégica. Un sistema educativo que progresivamente forma a sus sujetos con calidad, asegura mayor equidad y efectividad frente a los retos productivos, tecnológicos, de los servicios, emprendimientos, así como una mayor cohesión social, convivencia y solidaridad.

Mañana es ahora. Consensuar un plan de desarrollo educativo articulado con el Plan Nacional de Desarrollo Humano a largo plazo, con medidas que creen condiciones para ir garantizando una educación para la vida; que anticipe, oriente, monitoree y evalúe metas sobre los perfiles, cantidades y tiempos para ir disponiendo de los recursos humanos acordes con las exigencias del crecimiento equitativo, y la construcción de una sociedad unida por elevados valores humanos. Hagamos que el derecho de todas y todos a una educación de calidad sea motor clave del desarrollo humano sostenible del país.