Augusto Zamora R.*
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La poesía es parte de lo nacional, merced al hecho contingente de ser tierra natal del imbatido Rubén. Tras Darío, Nicaragua fue presa de fiebre poética, buscando engendrar otros Daríos, pero no. Rubén era, seguirá siendo único.

Ha sido gran idea organizar un festival de poesía. Su éxito es medida de ello y justo es apoyar iniciativas tales, pues el verso cae al alma como al pasto el rocío, Neruda dixit.

La pregunta emergente es: ¿Solo festivales de poesía? Los hay, en este mundo, de géneros infinitos, como infinita es la imaginación humana, del cine al ajedrez.

Cabe preguntarse ¿Por qué no un festival de matemáticas? ¿Por qué no otro de inventos? ¿O festivales de ciencias? ¿O de todos, cada año, para promover el saber científico?

Decía Platón, que cada persona está mejor dotada para unas actividades que para otras. Hay quienes nacen para poetas y quiénes para matemáticos, físicos o inventores.

El saber no crece en los páramos. Cultura, en latín, es cultivo. Así como se laboran los campos es preciso laborar las mentes. Sembrar números como si fueran granos.

Reflejó Rubén, en su Historia de mis libros, el ambiente en Hispanoamérica respecto al esfuerzo humano: “no se comprendía el valor del estudio y de la aplicación constante, y se creía que con el solo esfuerzo del talento podría llevarse a cabo la labor emprendida”.

Algo se ha mejorado, ciertamente. Pero las palabras de Rubén mantienen su vigencia.

az.sinveniracuento@gmail.com