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El nuevo gobierno de Ucrania, en funciones desde el 2 de diciembre (2014), cuenta con el decidido apoyo de las potencias occidentales y es único en el mundo en el que tres de sus más importantes ministros son de origen extranjero, recibiendo la ciudadanía ucraniana tan solo horas antes de asumir sus cargos.

Esta inusual presencia extranjera en el gobierno de Kiev, es congruente con el predominio que los intereses occidentales han adquirido sobre la economía ucraniana.

El objetivo principal de las inversiones extranjeras en Ucrania, es la agricultura, considerada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial como el sector prioritario del programa de reformas.

El paquete de medidas incluye la privatización del suministro de agua y energético, asignando destacada importancia a lo que el Banco Mundial identifica como “las raíces estructurales” de la actual crisis económica ucraniana, ubicando en primer término los elevados costos que gravan a las empresas privadas.

Ambas instituciones destacan la rapidez con la que el gobierno sigue sus orientaciones. Por ejemplo, el programa de reformas recetado a Ucrania, comprende la facilitación de adquisición de tierras agrícolas; eliminación de controles; regulaciones sobre la producción de alimentos; y la reducción impositiva y de derechos aduaneros.

Bastan pocos datos para describir la magnitud de la agricultura ucraniana: es el tercer exportador mundial de maíz, el quinto exportador mundial de trigo, y tiene 32 millones de hectáreas de tierra cultivable, equivalentes a un tercio del total de la tierra productiva de la Unión Europea.

El control del sistema agrícola ucraniano, es un factor fundamental en la lucha de este último año, en el contexto del mayor conflicto Este-Oeste desde el fin de la Guerra Fría. Últimamente la presencia de las corporaciones extranjeras en su agricultura se extiende rápidamente adquiriendo 1.6 millones de hectáreas.

Aunque empresas como las estadounidenses Monsanto, Cargill y DuPont, desde hace mucho tiempo se encuentran en Ucrania, sus inversiones se han expandido recientemente.

Cargill, es productora de pesticidas, semillas y fertilizantes, ampliando sus inversiones en almacenamiento de granos y nutrición animal, adquiriendo participación en UkrLandFarming, la mayor compañía agroindustrial de la Nación.

Monsanto duplicó su personal en el país en los últimos tres años, y en marzo de 2014, unas semanas antes de la salida de Yanukovich, invirtió 140 millones de dólares en la construcción de una nueva planta de semillas. La expansión de DuPont, también incluye una planta de semillas.

La intención de las corporaciones occidentales no se detiene en el control de algunas rentables actividades agrícolas, aspirando a la integración vertical del sector de la agricultura, extendiéndose al transporte e infraestructura.

Cargill posee ahora cuatro elevadores de granos, dos plantas procesadoras de aceite de girasol, y el 25% de una terminal en el puerto de Novorossiysk en el mar Negro, procesando 3.5 millones de toneladas de granos anuales.

En todas las etapas del proceso agrícola, desde la producción de semillas hasta el transporte de las exportaciones, incrementa el control por parte de las corporaciones occidentales.

Aunque Ucrania no permite la producción de alimentos Genéticamente Modificados, el acuerdo entre Kiev y la Unión Europea incluye una cláusula (artículo 404) que compromete a ambas partes a cooperar para “extender el uso de biotecnologías” en el país.

Tal disposición, llama la atención implicando una apertura hacia la importación de esos alimentos en Europa, siendo el mayor objetivo de las corporaciones productoras de semillas, como Monsanto, pero que son rechazados por la gran mayoría de los consumidores europeos.

Sin embargo, no se advierte cómo este cambio beneficiaría a los ucranianos, como tampoco lo que pueda significar el enjambre de inversiones extranjeras para los siete millones de agricultores locales.

Cuando finalmente cese el conflicto, los ucranianos se preguntarán qué ha quedado de la capacidad de su país para controlar el suministro de alimentos, y administrar su economía acorde a sus propios intereses.

* Politólogo