Orlando López-Selva Orlando López-Selva
  • Managua, Nicaragua |
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Sin duda alguna el presidente ruso Vladimir Putin está seriamente poniendo en jaque las fronteras de algunos de sus vecinos occidentales.

Todas sus acciones parecen tener un solo objetivo: recuperar territorios perdidos luego de la implosión de la URSS.

El gobierno noruego decidió, la semana pasada, reestructurar su aparato militar para responder rápidamente a las incursiones aéreas rusas, luego que aviones bombarderos de esa potencia amenacen la seguridad del país nórdico.

La ministra de Defensa noruega Ine Eriksen Soreide dijo que “Rusia había recientemente reabierto sus bases militares en el Norte (ruso) que habían sido clausuradas después de la Guerra Fría, y que había también un incremento en el número de vuelos de aviones de guerra rusos en el espacio aéreo noruego”.

Los objetivos de Moscú son entre otros: expandir sus fronteras hacia el Oeste hasta lo que fueran las demarcaciones de la Guerra Fría (¡así, habría menos países aliados a la OTAN intentando poner cohetes que apunten al corazón de Rusia!); y establecerse como la hiper potencia que domine a través de dos continentes.

Aunque, Vladimir Putin confíe en el sistema capitalista que le produce muchas riquezas, ve con sobrado desdén las reglas más importantes de la democracia: división de poderes, respeto a la ley, tolerancia, multipartidismo, y elecciones libres.

Esto se ve no solo en las acciones militares de las tropas rusas en Ucrania, sino en otros hechos alarmantes para algunos países europeos. Moscú también incrementó sus vuelos en la zona del mar Báltico y está amedrentando a Lituania, Letonia y Estonia. Por su parte, Gran Bretaña ha indicado que aviones rusos han violado su espacio aéreo.

Complementando eso, el mandatario ruso afirmó que si Ucrania no le paga sus cuentas de gas, Moscú lo cortaría.

Ya está entrando la primavera en Europa y los dos gasoductos rusos, que proveen gas al viejo continente, pasan por Ucrania.

Y si el presidente ruso corta el gas, la medida también se convertiría en una espada de doble filo, porque el gas que no se venda, no genera divisas. Así, Rusia recibiría menos ingresos.

Como Vladimir Putin tiene todo el poder y está apelando al nacionalismo a ultranza, son muchos los ciudadanos de su país que asumen que su causa es noble y hartopatriótica. Y más bien, ven a los Estados Unidos como los perpetradores y difusores de todas las pandemias políticas y conflictos en el mundo.

Además, hay algo más en lo que el jefe del Krem-lin tiene razón, si uno lo suscribe a la teoría del realismo político: los asuntos rusos con sus vecinos están dentro de la esfera de influencia de Moscú. O sea, nadie más debería inmiscuirse.

Por otro lado, si Rusia quiere reconquistar territorios hacia el Sur o el Este, se justifica su temor para aventurarse donde India, China y Japón, no resultarían presas fáciles de intimidar; mucho menos de conquistar. En todo caso, un Putin que busca grandezas, debe comenzar donde fuere más fácil, estén más divididos y tengan escrúpulos morales para contenerse.

Después de todo, Moscú dispone del mayor arsenal nuclear del mundo, con el cual podría destruir todo el planeta varias veces. Todas sus armas están distribuidas a lo largo de 17 millones de kilómetros cuadrados, siendo el país con más fronteras del orbe.

Ni todas las armas nucleares de Francia e Inglaterra, junto a las estadounidenses podrían detener un desborde militar de los rusos para apoderarse de la pequeña y diplomática Europea.

Es evidente que cada acción de Putin es un desafío para la Unión Europea. Pero, ¿qué vendrá después de las acciones intimidatorias (¡Las potencias calculan sus acciones!)? ¿O son solo trampas que harán caer a los pequeños países que una vez vivieron sometidos al imperio eslavo más grande de los últimos siglos? Con Putin, parece que este imperio quiere cobrar los adeudados bonos de la repartición posterior a la Guerra Fría.

Rusia, históricamente, tiene pocas cuentas que saldar. Su larga historia militar registra victorias contundentes. Eso es bien sabido en Europa.

¿Cuál es el tamaño de la ambición de Putin y las torpezas de Occidente? ¿Cuánto más puede arriesgar la humanidad para mantener una precaria balanza de poder?

En todo caso, la historia moderna se está escribiendo muy rápidamente. Cualquier cosa puede ocurrir. Pero lo más probable es que si se abren varios frentes de guerra, todos ellos apuntan a que de un lado habrá Estados inescrupulosos; y del otro están los Estados Unidos con unos pocos aliados, timoratos y vacilantes.