Esteban Solís R.
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* Periodista

El próximo 17 de marzo, Israel efectuará elecciones anticipadas en las que el primer ministro Benjamín Netanyahu buscará un cuarto mandato. ¿Lo logrará?  Esa respuesta tiene varias llaves. Netanyahu cobró relevancia mediática como nunca antes quizá la tuvo, tras ser invitado a entrometerse en la política de la superpotencia por la mayoría republicana en el congreso estadounidense. Esto irritó al presidente Barack  Obama. ¿Tendrá consecuencias para Israel esa intromisión? está por verse.

Y es que Netanyahu compareció en el Capitolio, que alberga a las dos Cámaras del Congreso, para cuestionar las delicadas negociaciones entre los Estados Unidos e Irán sobre asuntos nucleares. El periodista y escritor inglés, Robert Fisk, corresponsal para el Oriente Próximo del diario británico The Independent, dijo que por primera vez en varias décadas no estaba de acuerdo en lo que afirmaba el intelectual de izquierda y filósofo israelí Uri Avnery, de que la invitación a Netanyahu al Congreso estadounidense había destruido el apoyo  bipartidista de EE.UU. a Israel. Pese a la afirmación de Avnery, él mismo admitió que la osadía de Netanyahu había sido una “pincelada de genio”.

El  ardid electoral no era para menos: hacer propaganda en el Congreso de los Estados Unidos.      

Es verdad que un buen número de congresistas demócratas no asistieron a la comparecencia de Netanyahu, incluido el vicepresidente Joe Biden, quien preside el Senado de acuerdo a la Constitución de ese país. No obstante y en alusión a la afirmación de Avnery, el periodista Fisk dijo que “congresistas de ambos partidos se han arrodillado, se han desmayado y chillado en apoyo a Bibi (Netanyahu) y sus predecesores con más entusiasmo que las hordas romanas en el Coliseo”.

La prensa israelí fue muy crítica con Netanyahu y varios de los columnistas de los medios de comunicación ironizaron al respecto. Sima Kadmón, del Yediot Aharonot, instó al primer ministro a dedicarse a la carrera de actor al decir que con facilidad se lo puede imaginar uno en un escenario de Broadway. Nahum Barnea, del mismo diario, dijo que la impresión del discurso que se hayan llevado los senadores y congresistas “se derretirá antes que la nieve que cubre Washington”.

Haaretz le reprochó el no haber recordado la verdadera amenaza para la existencia de un Israel judío y democrático: la interminable ocupación de territorios palestinos. Eitan Haber, del Yediot Aharonot,  advirtió que Israel está en problemas porque sin EE.UU. ni siquiera las oraciones servirán para detener el programa nuclear de Irán.     

Una de las tantas llaves para lograr un cuarto mandato es que Netanyahu intente aglutinar una coalición de derecha con el apoyo de los ultraortodoxos en el atomizado parlamento israelí. En la acera de enfrente, tendrá un bloque de centro-izquierda encabezado por el líder del partido laborista Isaac Herzog, quien cuenta con el apoyo del partido Yesh Atid (Hay futuro), fundado por Yair Lapid y de Hatnuah (El Movimiento), de Tzipi Livni, ambos defenestrados por Netanyahu luego de las desavenencias que llevaron a quebrar la coalición de gobierno en diciembre pasado. Lapid fue titular de Finanzas y Livni de Justicia. Encuestas recientes, llevadas a cabo por medios de comunicación entre ellos el Jerusalem  Post  y el Maariv Hashavua, indican que la coalición de derecha encabezada por el Likud, que lidera Netanyahu, solo obtendría el tercer lugar. Otras firmas privadas vaticinan un triunfo apretado para el bloque de centro izquierda en cuanto a la obtención de escaños, pero afirman que Netanyahu será reelegido. Ninguna formación política por sí sola ni siquiera araña la mayoría simple (61 diputados de 120 en total).

La coalición de centro-izquierda requerirá del apoyo de al menos tres partidos políticos; Hadash, integrado por árabes y judíos; Lista árabe Unida-Taal y el izquierdista Meretz.    

En noviembre de 2016, Estados Unidos elegirá al sucesor de Obama. Los republicanos mostraron el músculo derrotando en las legislativas del año pasado a los demócratas, sin embargo, estos tienen argumentos de peso para optar a un tercer período consecutivo, entre ellos la reforma sanitaria, la mejora de la economía,  el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba y las negociaciones con Irán sobre el tema nuclear.

estesor59@yahoo.com