Orlando López-Selva
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El primer ministro de Israel pronunció un discurso en el Congreso de los Estados Unidos. Su mensaje fue controversial y polémico.
Habló invitado por el líder de la mayoría republicana, John Boehner, quien no consultó acerca de esta invitación al presidente estadounidense. Es usual que el Ejecutivo norteamericano no reciba a líderes políticos involucrados en procesos eleccionarios como sucederá el 17 de marzo próximo en Israel. Netanyahu es segundo en las encuestas detrás del líder de la Unión Sionista Yitzhak Herzog.

El Premier Israelí se centró en denunciar que si se firmare un acuerdo para permitir que Irán desarrolle energía nuclear en los próximos diez años, se le dará legitimidad para producir armas de destrucción masiva en cuanto pueda.

El régimen iraní lo ha afirmado varias veces: Desea erradicar al Estado de Israel.
Hubo quienes percibieron la comparecencia deNetanyahu como una maniobra solo para que él mejore en las encuestas; mostrar su incondicionalidad a Washington; y repuntar en las elecciones próximas.

Otros piensan que fue un campanazo para granjearse apoyo bipartidario del Congreso estadounidense y no remover las  sanciones contra Teherán. Paso siguiente: Atacar y destruir las instalaciones nucleares iraníes.

Hay más que ver. El patriotismo del mandatario israelí es incuestionable; se siente abandonado por la postura de Barack Obama al negociar un acuerdo con Irán; si Israel es atacado con armas nucleares, el temor judío está justificado.

Por eso, en Jerusalén usan la diplomacia como antesala para lo militar. Hacen mucho lobbying para justificar cualquier ataque. Sin dudas, Israel tiene capacidad, ganas y determinación.

Pero también Netanyahu sedujo a los adversarios políticos de su par norteamericano. Obama es diplomático. Los republicanos son realistas políticos: gustan de  intervencionistas militares, precedidas de sanciones económicas.

Ahora en Washington el presidente Obama está más cuestionado y presionado. Se juega solito sus cartas. ¿Lo ven más permisivo y tolerante que enfocado en un liderazgo más proactivo y decisivo para Washington?

No obstante, aunque el líder del Likud (partido de derecha israelí) haya lucido desconfiado de la diplomacia y obsesionado ─con la guerra, el armamento nuclear y la posibilidad de que su país sea aniquilado─ tiene mucha razón. ¿Cómo pueden confiar en los que han pregonado la destrucción total de Israel?

Además, en esta ecuación prebélica juegan otros importantes actores: saudís, ISIS, turcos, rusos, europeos. Cada quien con su propia óptica, cálculos e intereses.

Es cierto, Obama debe confiar en los mecanismos diplomáticos. Parece un  Woodrow Wilson del siglo XXI. Pero para sus detractores republicanos es blandengue en política exterior.

Retrospectivamente, poco antes de comenzar la segunda guerra mundial, Adolfo Hitler se lanzó a recuperar el Sudetenland —región enclavada en la entonces Checoeslovaquia—. El  entonces primer ministro británico Neville Chamberlain fue a Berlín a hablar con el líder nazi quien le aseguró que no atacaría otro país europeo. Y regresó jubiloso y confiado a Londres. Se jactaba de decir que había logrado una oportunidad para la paz.

Hitler mintió. En septiembre de 1939 atacó Polonia. Así comenzó  la II Guerra Mundial. Chamberlain pasó a la historia como un primer ministro ingenuo.

Aunque Obama sea un hombre bueno, ello no necesariamente lo convierte en un político astuto. (Cuidado: ¡La política es un arte igual al de encantar serpientes!). Aunque, comprendo su actitud pacífica, racional, y de buena fe.

Pero, ¿Cuánto se debe confiar en un adversario que compite no solo religiosa, sino también política y militarmente con ISIS y Arabia Saudí para prevalecer en todo su vecindario?

Se puede contra-argumentar que Irán tiene derecho a producir energía nuclear. No es un privilegio únicamente de occidentales o de la Otan. ¡Válido! Pero no es suficiente. Hace falta responsabilidad, reflexión y buena actitud.

Además, ¿Irán abandonaría su determinación para erradicar a Israel —el firme aliado de Occidente en esa zona?¿O más bien Teherán está actuando tácticamente solo para ganar tiempo y luego justificar cualquier acción contra Israel?

En el Medio Oriente hay una guerra de puntos focales dispersos que se atraen fuertemente entre sí. En cualquier momento Israel e Irán se enfrentarán militarmente.¡Y con todos los fierros!

Hemos llegado a un punto de inflexión. ¿Cuándo comenzará la conflagración gigantesca?

¿El presidente Obama será ingenuo o visionario?

En Washington los halcones republicanos ya comienzan a tomar vuelo. Están manejando la política exterior sin medias tintas.

En suma: Benjamín Netanyahu metió en miedo a Washington; consiguió votos para intentar reelegirse en Jerusalén; olvidó a los palestinos; y expandió la brecha de reproches mutuos entre republicanos y demócratas norteamericanos.