•  |
  •  |
  • END

En las elecciones municipales se abordan temas que afectan de manera directa a la ciudadanía, tales como el acceso al agua potable y alcantarillado sanitario, el manejo de la basura y la contaminación, la construcción y reparación de calles y caminos, el ordenamiento de la propiedad, la inseguridad ciudadana, entre otros; por lo tanto resulta políticamente contradictorio que la tasa promedio de abstencionismo alcance alrededor del 70%.

Este alto grado de abstencionismo se debe a tres factores fundamentales: 1) la ciudadanía no conoce sus problemas y necesidades, 2) la falta de confianza en los partidos políticos y las instituciones electorales y 3) la histórica deficiencia de la mayoría de los gobiernos municipales para atender las demandas de las y los nicaragüenses.

Si se parte del hecho de que la falta de confianza en los partidos políticos y las instituciones electorales resulta de las decisiones de ciudadanos y ciudadanas nicaragüenses al momento de elegir sus Diputados ante la Asamblea Nacional y quienes a su vez eligen a los Magistrados del Consejo Supremo Electoral, así como la renuencia en proceder a reformar la Ley Electoral; resulta más productivo comentar sobre la importancia de una efectiva participación ciudadana y las prioridades de la gestión municipal.

La gestión municipal efectiva está estrechamente ligada a los avances en los procesos de autonomía y descentralización municipal, el incremento de capacidades técnicas y administrativas y la mejora sustantiva de los procesos de planificación urbana y rural.

La autonomía y descentralización municipal pretende otorgar a los municipios todas las funciones políticas y administrativas requeridas para desarrollar adecuadamente la gestión municipal. Según el artículo 7 de la Ley de Municipios (Ley 40), las competencias del municipio son: control del desarrollo urbano; higiene comunal y protección del medioambiente; construcción y mantenimiento de calles, aceras, andenes, parques, plazas y puentes; construcción y administración de mercados, rastros y lavaderos públicos; limpieza pública y tratamiento de residuos sólidos; drenaje de aguas pluviales; construcción y mantenimiento de cementerios; creación y mantenimiento de viveros para arborizar y reforestar el municipio; establecimiento de bibliotecas, museos, bandas municipales, parques y zoológicos; promoción de fiestas tradicionales y actividades que promuevan la educación, cultura, deporte y turismo; alumbrado público, entre otras.

Estas funciones, sin embargo, no se ejercen a cabalidad debido a que los recursos a ser administrados por los municipios son absorbidos y ejecutados de manera ineficiente por los ministerios y entes autónomos del Gobierno Central, instancias que en principio deben limitarse a regular la prestación del servicio público, en lugar de asumir el rol de ejecutores. Los municipios tampoco ejercen influencia en la elección de los Jefes de Policía a nivel municipal o en la selección de los Jueces Locales, lo que dificulta el cumplimiento de las ordenanzas municipales.

La Autonomía Municipal, por su parte, sugiere que los municipios no deberían depender completamente de recursos del Presupuesto General de la República, sino deben contar con un eficiente y transparente sistema de recaudación fiscal y capacidades para la elaboración de proyectos.

El establecimiento de un equipo interinstitucional de planificación urbana y rural, la constitución de asociaciones de pobladores y asociaciones de barrios, Comités de Desarrollo Municipal, Consejos del Poder Ciudadano u otras instancias de participación ciudadana, así como la realización periódica de cabildos municipales deben ser prioridades para una adecuada gestión municipal.

Tomando en cuenta que la población de Nicaragua ha pasado de 20% urbana y 80% rural a inicios del siglo XX a ser 40% urbana y 60% rural en el siglo XXI, las prioridades de la nueva gestión municipal debe incluir: el acceso a crédito y tecnología para garantizar una adecuada productividad alimentaria en las áreas rurales que pueda suplir a las nuevas mega ciudades que albergarán a poblaciones de entre 150,000 a 500,000 habitantes para el año 2050. Entre estos puede señalarse a la mayoría de las cabeceras municipales: Bluefields, Estelí, León, Juigalpa, Nueva Guinea, El Rama, etc. La atracción de inversión privada nacional y extranjera para dinamizar el mercado de manufacturas y servicios de las mega ciudades que deberá absorber la enorme cantidad de mano de obra proveniente de las áreas rurales. La mejora de las condiciones de hacinamiento, acceso a agua potable, alcantarillado sanitario, administración de la basura, reducción de la contaminación y el combate a la delincuencia e inseguridad ciudadana, también deben constituirse en la punta de lanza de cualquier gestión municipal efectiva y coherente.

*Lic. Ciencias Políticas, Desarrollo Social y Gobernabilidad
Movimiento Jóvenes Estableciendo Nuevos Horizontes (JENH)

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus