José Antonio Castañeda
  •   Managua  |
  •  |
  •  |

Al estilo de Eduardo Galeano en su obra “Patas Arriba”, donde los automóviles son aplastados por los perros, algunos medios informativos globales, que protegen intereses occidentales, llevan a cabo una campaña mundial desinformativa contra Rusia y su presidente Vladimir Vladimirovich Putin. Estos medios repiten cientos de veces sus mentiras siguiendo las enseñanzas de su buen maestro Paul Joseph Goebbels, antiguo ministro de propaganda de la Alemania nazi, con lo que transfiguran la historia reciente y la borran y suplantan de la memoria de los habitantes del planeta, presentando a las milicias del Sureste Ucraniano, a Rusia y a su presidente como los agresores, y al gobierno  ultranacionalista y de Ucrania como la víctima.

Esta campaña busca desprestigiar a la Federación Rusa y así poder justificar la guerra económica, política, comunicativa y militar que impulsan los Estados Unidos y la Alianza del Atlántico Norte (OTAN), para cercar con bases militares de la OTAN a Rusia e impulsar su sueño de desmembrar a la Federación en pequeños Estados, tal como lo hicieron con Yugoslavia; lo que permitiría a las masas financieras que controlan al pentágono y a sus aliados, apoderarse de las múltiples riquezas económicas y energéticas de ese país.  

Recordemos que en febrero del año 2014 se ejecutó un golpe de Estado contra el Gobierno de Ucrania, tomando el mando de esa nación una junta ultraderechista y fascista; golpe realizado bajo la tecnología patentizada por la CIA para colocar en el poder a gobiernos corruptos pero afines a sus intereses.

Después del golpe de Estado, la junta de Kiev negó el derecho a su idioma a la población del oriente de Ucrania, que históricamente es de habla ruso, eliminó al partido de las Regiones al cual le dieron el golpe de Estado, y prohibió al Partido Comunista.

Ante esta situación, en febrero de 2014 Crimea realizó un Referéndum, mediante el cual con un apoyo del 95.5% declaró su adhesión a la Federación Rusa.  En mayo 2014 las regiones de  Donietsk y Lugansk realizaron referéndums para su federalización, obteniendo el 92% de los votos a favor.  La junta de Kiev respondió a Donietsk y Lugansk con la guerra civil, movilizando al ejército ucraniano a miles de ciudadanos y llevándolos a combatir contra su propia población.

Cuando el 7 de junio de 2014 fue electo presidente de Ucrania, el multimillonario oligarca Petro Poroshenko, se dieron esperanzas de paz, que se desvanecieron rápidamente cuando Poroshenko retomó los tambores de la guerra, confiando en aplastar rápidamente la resistencia popular del sureste ucraniano.

Hasta marzo del 2015, las milicias han propinado sendas derrotas al Ejército ucraniano, y para justificar su derrota Poroshenko y los medios informativos occidentales hacen creer al mundo que las tropas rusas están combatiendo al lado de la milicia, pero no presentan ninguna prueba de que sus afirmaciones sean reales.

El presidente Putin ha realizado innumerables esfuerzos de paz a través de la ONU, en el grupo de contacto de Normandía (Rusia, Francia, Alemania y Ucrania), y con los acuerdos de Minsk, para detener esta barbarie, que es promovida por los “países más civilizados del planeta”.

La frustración del Pentágono y de la OTAN por su plan fallido, hacen que cada vez arremetan duramente contra el presidente Putin y contra Rusia, utilizando sanciones económicas y continuando la guerra desinformativa, en un afán de seguir justificando la guerra, una guerra que la OTAN no tiene posibilidades de ganar en esa región.

La única verdad, parece ser, es que los amigos de Rusia ya no creen las mentiras.