Alberto Rivera Monzón
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Veinticinco años de su muerte física, nacimiento a la eternidad, cumplirá el Padre Odorico D’ Andrea el domingo veintidós de este mes de marzo. Nacido en Montorio, Téramo, Italia, el cinco de marzo de mil novecientos dieciséis, tuviera hoy, noventa y nueve años de edad.

San Rafael del Norte, que fue su pueblo muy amado durante treinta y seis años, de mil novecientos cincuenta y cuatro a mil novecientos noventa, celebra con desbordante fe tan magno acontecimiento, en el marco del proceso en pos de la canonización de quien, siendo ya “Siervo de Dios”, se ha convertido de hecho en nuestro santo venerado, a la par de nuestro Patrono, San Rafael Arcángel.

La programación de la festividad ha comprendido peregrinaciones comunitarias, competencias deportivas en el VIII Medio Maratón Internacional llevado a cabo entre Jinotega y San Rafael del Norte, evento en el que, el domingo, ocho, participaron atletas de diferentes países. El domingo, quince, a las dos de la tarde, habrá festival de canciones, poesía y pintura; el sábado veintiuno, a las dos de la tarde, cabalgata y, de siete a ocho de la noche, concierto de música religiosa ofrecido por los artistas: Norma Elena Gadea, Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, con Luis Pastor González.

El domingo veintidós, a partir de las once de la mañana, en el “Campo Divina Providencia”, será la multitudinaria misa, concelebrada por miembros del Clero y por los Obispos de Matagalpa y de Jinotega, Rolando José Álvarez y Carlos Enrique Herrera. Se espera, en este desborde maravilloso de fe, de reconocimiento a los múltiples valores y virtudes del humilde Franciscano de sotana remendada, que cambió a este pueblo física y moralmente, que se constituyó en el incansable y sin reservas luchador por la paz, la presencia de, al menos, diez mil personas de distintas ciudades y departamentos del país.

Pintores populares han creado murales alusivos a la permanente entrega del Padre Odorico a la tarea de la pacificación en este pedazo de Nicaragua, donde sufrimos el látigo de la guerra en los años setenta y ochenta y donde, la humildad y la fortaleza de la fe, el respeto que inspiraba el venerado Sacerdote, lograron que ambas fuerzas confrontadas, ante su presencia o mensaje, respetaran nuestras vidas.

Estos murales se exhiben en el Santuario “El Tepeyac”, en el “Campo Divina Providencia” y al frente de algunas viviendas.

Famosa es la misa que celebró en la comunidad de “La Naranja”, municipio de San Rafael, el tres de mayo de mil novecientos ochenta y ocho, en la cual reunió a tropas del Ejército Popular Sandinista y a fuerzas de la Resistencia Nicaragüense, quienes, ante su suave voz, acataron el llamado a depositar sus armas en el suelo y a darse un fraternal abrazo de paz. Al final de ese inspirado momento, aquellos hermanos se retiraron cargando en hombros los fusiles, pero sin más dispararlos, reconciliados y comprometidos a llevar el mensaje de reconciliación, de paz y de amor.

Públicamente en sus oraciones, el Padre Odorico ofreció a Dios su vida, si era necesario, a cambio de la paz de Nicaragua. Nos deja qué pensar el hecho de su fallecimiento en marzo, a principios de mil novecientos noventa, cuando se iniciaba un cambio y proceso de desarme y se vislumbraba una paz duradera. ¡Dios había aceptado la petición de quien había dedicado su vida al amor hacia sus prójimos!

¡San Rafael del Norte les espera, Hermanos(as) de Nicaragua y del mundo!