Orlando López-Selva Orlando López Selva
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El intelectual colombiano Leonardo Ferreira afirma con agudeza que: “América Latina en la actualidad tiene una izquierda variada, multicolor”.

Y ese es un fenómeno interesante, pues el nuevo espectro latinoamericano presenta varios matices y opciones. Se está pareciendo más a la izquierda europea.

Los radicales de ayer, hoy han adoptado posiciones moderadas y tolerantes en cuanto a economía, pluralismo político o propicia reelecciones pluripartidistas. Pero siguen siendo anti-yanquistas.

¿Por qué?

Veamos los argumentos: 1) la retórica marxista sostiene que el imperialismo reprime y explota a países y pueblos pequeños; 2) la historia de América Latina está plagada de intervenciones estadounidenses; 3) Estados Unidos es enemigo de las luchas liberacionistas de los pueblos del tercer mundo que optan por alternativas no capitalistas.

Contraargumentos:

El mundo está compuesto por explotadores y explotados.

En política no hay solo buenos y malos.

Y si algún país que estaba abajo mejoró su PIB y per cápita sustantivamente, ello no pone en mal a los países desarrollados. Pero sí deja en mal a los de abajo que no han sido capaces de surgir dignamente. Taiwán, Corea del Sur, Singapur, Chile, merecen respeto.

Además, al transar comercialmente, nadie está obligado a comprar si no lo desea. En economía no hay “precios justos”, sino precios ajustados a costos de producción y demanda. Pero cuando las elites izquierdistas hacen negocios, ¿por qué no deciden ganar lo menos posible para así honrar su bondad socialista?

Tampoco, el mundo es una torre de babel hegeliana. No todo es conflicto. Hay bastante cooperación global. Países ricos ayudan mucho a los más pobres con cooperación diversa. Claro, no toda la que quisiéramos. Así más de 40 países latinoamericanos, asiáticos y africanos mejoraron su PIB en los últimos años. Brasil, México, Chile, Argentina, Colombia, Marruecos, Argelia, Indonesia, Filipinas, son ejemplo de progreso capitalista.

El ejemplo de Venezuela es dramático. Después de 15 años de socialismo, es el país que peor está en América Latina: vive en constante crisis política; es peligroso; hay altísimo desempleo; está dividido y empobrecido.¿Acaso no es el paraíso del socialismo del siglo XXI?

¿Por qué Cuba, luego de 56 años ininterrumpidos de revolución socialista, ahora celebra acercarse a los enemigos que siempre maldijeron?

América Latina está plagada de intervenciones de Estados Unidos.

Odiar a Estados Unidos equivaldría a justificar que los cristianos odien siempre a los romanos porque mataron a Jesucristo. O los alemanes a los franceses por la humillación de la Primera Guerra Mundial. O los estadounidenses a los vietnamitas porque estos últimos los derrotaron. España vivió por 800 años con los árabes en gran parte de su territorio. Así es la dinámica de la historia. ¿Por qué los otros sí lo pudieron olvidar?

Si Washington sigue involucrándose en los asuntos de otros países, veo pertinente que se denuncie. Pero ser hostiles no es diplomático. Solo perjudica. Estados Unidos sigue siendo un socio comercial primordial.

Ser un país del tercer mundo es necesitar ayuda continua. ¿Por qué pedir con una mano y maldecir con la otra?

No podemos seguirnos proyectando como países confrontativos. Nos crea una imagen guerrera. ¿Por qué tener una diplomacia dual si Rusia ha actuado impunemente en Ucrania, Chechenia,  Osetia; y China hizo igual en el Tíbet?

Estados Unidos es enemigo de las luchas liberacionistas de pueblos del tercer mundo que optan por alternativas no capitalistas.

Si hoy los izquierdistas radicales dicen que vivimos en un mundo multipolar, se asume que los líderes de China, Rusia o India, tienen políticas exteriores reprochables o cuestionables.

¿Los malos no pueden ser solo europeos y estadounidenses? Eso es simplista.

¿Cuándo hablamos de liberarse no lo estamos justificando con dictaduras populistas que no liberan y solo enriquecen a las élites?

¿Qué tan libres son los cubanos o los norcoreanos?

Además, que para los radicales de izquierda la riqueza es un mal que ellos denuncian. Pero no lo es cuando ellos mismos la disfrutan.

El capitalismo tiene imperfecciones. Pero sí ha demostrado eficacia para hacer progresar a los pueblos. Eso es lo que Washington, Europa (u Occidente) pregonan. Tampoco creo que lo hagan sin cálculo o intereses.  

Y no es que Occidente no acepte a los radicales izquierdistas. Ellos son los inadaptados. ¿O es inteligente vivir bajo un régimen que raciona pan, a cambio de someter los derechos y libertad de todos los ciudadanos y odia a Estados Unidos?

¿Por qué los izquierdistas radicales no demuestran ser balanceados y no fanáticos y critican, alguna vez, por igual a la China o Rusia de hoy?