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NEW HAVEN
¿Puede ser que la imagen que todos hemos visto de la cubierta de hielo de Groenlandia resquebrajándose y cayendo al océano debido al calentamiento global sea de alguna manera –indirecta y psicológica- responsable de los altos precios del petróleo y otros productos básicos?
La explicación usual de la escasez y los altos precios de hoy se centra en el crecimiento explosivo en los países emergentes, China e India en particular, cuya demanda de recursos escasos es “insaciable”. Sin embargo, la psicología también importa en los mercados especulativos, y quizás la imagen del hielo de Groenlandia desapareciendo haga parecer muy posible que todo lo demás -tierras, agua, incluso el aire fresco- se esté agotando también.

Consideremos un estudio de caso, el último ciclo generalizado de auge y caída de los precios de los productos básicos, que hizo que la mayoría de ellos aumentara (más o menos) desde algún punto de los años 60 hasta los 80, y luego cayeran en general hasta mediados de los 90. Quizás las imágenes importan tanto como la sustancia para explicar ese fenómeno.

La explicación de fundamentales convencional para ese ciclo tiene relación con acontecimientos políticos. Se dice que la crisis del petróleo de 1973-1974 se debió a la reducción de la producción de petróleo tras la guerra árabe-israelí del Yom Kippur. Se dice que la crisis petrolera de 1979-1981 refleja la reducción de la producción a causa de la Revolución Iraní y la guerra entre Irak e Irán. Se dice que la caída en los precios del petróleo a mediados de los 80 se debió al colapso del cartel del petróleo de la OPEC.

No obstante, algunos economistas dudan de que estos acontecimientos lo expliquen todo. No hay vacilación en cuanto a que hubo marcados cambios en los precios del petróleo relacionados con estos sucesos, pero tal vez hubo otros factores incluso más importantes que afectaron las tendencias generales de dichos precios. Después de todo, estos acontecimientos no explican realmente por qué los precios de otros productos básicos a menudo siguieron a los del petróleo.

Quizás más importante que esas guerras de los años 70 fue el hecho de que los habitantes de todo el mundo comenzaron a inquietarse porque se les agotaran los recursos. Fue la época del “gran miedo a la explosión demográfica”, que transformó el pensamiento en todo el mundo y sin duda contribuyó a que los precios de los productos básicos aumentaran mientras duró el temor.

Parecía haber cierto fundamento para este temor. El índice de crecimiento de la población mundial aumentó del 1,8% en 1951 a un 2,1 en 1971. Pero se trataba sólo de secas estadísticas. Las imágenes importaban más.

En 1948, el astrónomo Fred Hoyle dijo: “Una vez que tengamos una fotografía de la Tierra tomada desde el espacio exterior -una vez que quede en evidencia el enorme aislamiento del planeta- se generará una nueva idea más poderosa que cualquiera surgida en la historia humana”.

Una generación más tarde se confirmó su predicción. La primera fotografía de la Tierra desde el espacio nos llegó como parte del proyecto Apolo en noviembre de 1967. Uno de los astronautas del Apolo, James B. Irwin, que alunizó en 1971, dijo de su visión de la Tierra: “Estaba tan lejos... Una pequeña esfera en la oscuridad del espacio... Eso produce algo en tu alma... Todos regresamos con una sensibilidad humanitaria... Vimos cuan frágil es nuestro planeta y, sin embargo, cuan hermoso es. Vimos que debemos aprender a trabajar juntos y amarnos los unos a los otros.”

No descartemos esa afirmación. Esa imagen de la Tierra desde el espacio tuvo un profundo efecto psicológico, y todos la vimos. Quizás fue al menos parte del motivo por el que la gente comenzara a preocuparse tanto en los 70 de que la población creciera más velozmente que los recursos.

El monumental libro “Los límites del crecimiento del Club de Roma” se publicó en 1972 con una imagen de la Tierra en su cubierta. Escrito por un equipo de científicos, predecía una desastrosa escasez y hambrunas masivas debido a la presión demográfica. A pesar de las críticas científicas a los métodos del Club de Roma, el público estaba listo para creer sus sombrías predicciones.

El gran temor a la explosión demográfica condujo a varias iniciativas de control de la natalidad en todo el mundo, de las cuales la más notable fue la “política de un solo hijo” instituida en China en 1979. En parte gracias a tales esfuerzos, así como a un cambio en los valores familiares, el índice de crecimiento demográfico mundial comenzó un largo declive, llegando a un 1,1% en 2005, y finalmente fue disminuyendo la preocupación acerca de los límites del crecimiento. Los precios de los productos básicos cayeron también.

Hoy no nos preocupa mayormente el crecimiento demográfico. Sin embargo, en los últimos 10 años, más o menos, nos ha comenzado a inquietar otra cosa: el rápido crecimiento económico del mundo. Si bien puede parecer que ninguna imagen de la última década podía ser más impresionante que la primera fotografía de la Tierra desde el espacio, pensemos otra vez.

Por ejemplo, prueba a hacer una búsqueda en YouTube acerca del hielo de Groenlandia. En términos más generales, la Internet da un sentido de vastedad a la actividad económica del mundo que nunca antes había existido. La capacidad de comunicarse por correo electrónico con cualquier persona del mundo crea una sensación de pequeñez del mundo en relación con la abundancia de personas que lo habitan.

Hemos visto fotografías de huracanes y tifones debido al calentamiento global, afectando a Luisiana y Myanmar. Hemos visto la devastación del tsunami de 2004 en el Océano Índico, interpretado como un signo de sobrepoblación de las áreas costeras.

El Polo Norte se convirtió en un lago por primera vez en el año 2000. Vemos fotografías aéreas del Mar de Aral secándose. Prácticamente no se puede comprar ya caviar del Mar Caspio. La Agencia Espacial Europea anunció en septiembre de 2007 que las fotografías por satélite mostraron que los hielos del Paso del Noroeste parecían haber retrocedido y dejado espacio para las embarcaciones por primera vez, y que el Paso del Noreste está casi despejado.

Con tantas imágenes vívidas de un planeta dañado y cada vez más pequeño, ¿es de sorprender que la psicología humana esté lista para los altos precios de los productos básicos?
Robert J. Shiller es Profesor de Economía en la Universidad de Yale, economista en jefe de MacroMarkets LLC, de la cual es cofundador (visite macromarkets.com), y autor de Irrational Exuberance y The New Financial Order: Risk in the 21st Century.

Copyright: Project Syndicate, 2008.

www.project-syndicate.org

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