Editorial
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El futuro de Cuba y la crisis de Venezuela serán temas predominantes en la VII Cumbre de las Américas, esta semana en Panamá, pero en las decisiones de los países participantes podrían pesar más los criterios económicos que los políticos porque el bienestar de Latinoamérica depende mucho ahora de cuánto fortalezca su alianza comercial y financiera con Estados Unidos.

Mientras Venezuela busca más solidaridad en la Cumbre para tratar de revertir la declaración del presidente Barack Obama, de que el gobierno venezolano es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, algunos gobiernos del continente estarían considerando que ya es momento de crear nuevas vías de progreso en vez de continuar en el estancamiento de rivalidades políticas que causan más desgaste que soluciones.

Cuba, el invitado extraordinario a esta Cumbre que atraerá la mayoría de miradas, podría ser el más pragmático al final, al margen del tono del discurso formal del presidente Raúl Castro, si este, al encontrarse con Obama en público y en privado, propicia que avancen los acuerdos de normalización de relaciones entre la isla y Estados Unidos.

Aunque Cuba apoya a Venezuela, también necesita restablecer la relación política y económica con el gobierno de Washington, porque el desarrollo de esta isla caribeña también depende, más que nunca, de su alianza con Estados Unidos.

América Latina en general necesita fortalecer su sociedad con Estados Unidos, por ser este el mercado más grande que tiene el continente, del cual se benefician tanto las naciones más fuertes, como Colombia y México, y las más pequeñas, entre estas las del istmo centroamericano que han aprovechado muy bien el tratado de libre comercio (Cafta), vigente desde hace una década.

Así como los países latinoamericanos deben anteponer el bienestar socioeconómico de las generaciones futuras, Estados Unidos tiene que abrir nuevos espacios de diálogo y cooperación con toda la región, como ya hizo con Cuba a finales de 2014, en sintonía con el lema de la Cumbre de Panamá: “Prosperidad con Equidad: El Desafío de Cooperación en las Américas”.

A este encuentro también asistirán empresarios destacados del continente, porque de manera paralela se desarrollará la Segunda Cumbre Empresarial de las Américas que analizará las oportunidades de comercio e inversiones que impulsarían el desarrollo social y económico de Latinoamérica. Uno de los participantes en este foro empresarial será Barack Obama, y uno de los países más interesados en lo que allí se discuta será Cuba, sin duda, porque esta isla busca salir adelante. En uno de los puntos de agenda, Innovación y tecnología de la información, los empresarios se plantearán cómo reimaginar el futuro de las Américas.

Todo indica que la Cumbre de las Américas en Panamá será determinante para el progreso económico de este continente, si se dan los primeros pasos para una nueva integración en que la prosperidad de las poblaciones sea más importante que las diferencias ideológicas y políticas tradicionales.