Jorge Eduardo Arellano / Escritor
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De logro podría calificarse la antología Sandino en la poesía / 50 poemas sobre el general Sandino, separata extraída del número 143 de Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano, correspondiente a agosto, 1972. La firmé con José Jirón Terán, quien me había proporcionado materiales valiosos.

Por primera vez se reunían en una publicación tantos poemas sobre la figura continental de Sandino. “Y esa tarea la realizamos —anotaba en la nota explicativa— con la cooperación de varios amigos cuyos nombres omitimos porque así lo pidieron”.

Naturalmente sentían temor, al igual que yo, aunque en menor proporción. Por eso consigné en la misma nota: “No deberíamos ocultar nuestro orgullo por la memorable gesta del general Sandino que hace tiempo recibió la consagración oficial de un presidente de la República. Este, en efecto, afirmó que dicha gesta ‘en su etapa inicial, muchas patrias quisieran para sí’ (Revista Conservadora, núm. 7, febrero, 1961, p. 3)”. Ese mandatario no era otro que el ingeniero Luis A. Somoza Debayle.

La separata aludida fue mi primera contribución al tema de Sandino —a la que seguirían otras muchas— siete años antes del triunfo protagonizado por el FSLN. Por cierto, Sergio Ramírez —desde su cargo del secretario general del CSUCA— adquirió cincuenta ejemplares, según carta del 25 de agosto de 1972. También lo hizo con otros cincuenta Carlos Tünnermann Bernheim desde la UNAN, de acuerdo con la suya del 11 de enero de 1973.

Pues bien, uno de los más valiosos poemas escogidos, no pude incluirlo completo. Me refiero al firmado por Guillermo F. Hall que se redujo a un cuarteto: “¿Es un loco? Tal vez. Mas cual Sandino, / en este continente quedan pocos… / ¡Ojalá que en el suelo indolatino / hubiera, cual Sandino muchos locos!” Más tarde supe que su autor era guatemalteco y que su poema, titulado “A Sandino”, constaba de otros cuatro cuartetos endecasílabos: “Y si un loco hace cien, pluguiera al cielo / que este loco sin par, hiciera miles, / y fuera un manicomio nuestro suelo / de locos tan patriotas y viriles. // Guatimotzin, Tecun-Umán, Lempira / fueron locos como él y fueron grandes, / y la posteridad que los admira / les alza un pedestal sobre los Andes. // Son de la selva que engendró leones, / no del pantano que incubó caimanes, / y circula su sangre a borbotones / cual fuego secular de cien volcanes. // Quijotes novelescos del destino, / entraña su locura una esperanza… / Queremos locos, sí, como Sandino, / no cuerdos cual Moncada —Sancho Panza.”

Posteriormente, me enteré también que “A Sandino” se conocía en Nicaragua, a nivel popular, como “Es un loco”. Incluso el militante sandinista Humberto Ortega Saavedra lo declamaba ante sus compañeros, aunque sin su segundo cuarteto y con algunas variantes como la del verso 16: “Fuego circular” en vez de “secular”. Lo había aprendido durante 1963 cuando estudiaba en Juigalpa, en el Instituto Nacional. Así lo refiere en La epopeya de la insurrección (2a edición, 2010, p. 167): “En casa de mi tía Delia Mongrío —una doña Bárbara de los llanos chontaleños— me imparte clases particulares de matemática el profesor Nicolás Sequeira, quien era alcohólico y la rompió por varias semanas”. Agregando: “Mucho tiempo después lo encontré en estado miserable, descalzo, tembloroso y con vergüenza me hizo aprender de memoria ese poema que dijo era anónimo y el cual siempre conservo”. Humberto, pues, lo socializó entre el FSLN y sus dirigentes, incluyendo a Carlos Fonseca y a su hermano Daniel.

“A Sandino” se había publicado por primera vez en la revista Sandino (San José, Costa Rica, núm. 1, 15 de septiembre, 1928, p. 1), dirigida por el nicaragüense Manuel Francisco Tijerino. En cuanto a su autor, Guillermo (Franklin) Hall Avilés, era un súbdito británico, hijo del poeta y pianista Eduardo Hall. Radicado en Guatemala, donde seguramente había visto luz, fue el padre de la poetisa Elisa Hall Sánchez de Asturias (1900-1982). Guillermo Franklin Hall Avilés había sido uno de los fundadores de la Academia Guatemalteca de la Lengua. Profesor de Español en la Universidad de Texas y Boston (Harvard), escribió un editadísimo método en inglés para aprender el idioma de Cervantes. También tradujo y cultivó la poesía. En 1981 editaron en volumen sus mejores poemas y traducciones. Nacido en 1886, falleció en 1940.