Johanni Miranda
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En septiembre de 2013, Costa Rica exhibía al mundo una fotografía de dos supuestos caños artificiales construidos por Nicaragua cerca de la desembocadura del río San Juan en la zona nicaragüense de Harbour Head, uno de ellos de hasta “30 metros de ancho” que provocaba “daños irreparables” al tratar –supuestamente- Nicaragua de desviar las aguas del río y establecer un nuevo curso en su salida al mar.

La acción fue la base para que dicho país recurriera de urgencia ante la Corte Internacional de Justicia a solicitar medidas provisionales ante el inminente “daño irreparable”, además de formular un sinnúmero de infundios relacionados a la misma actividad. En las audiencias orales en octubre de 2013, Nicaragua reconoció el error de haber entrado a la zona en disputa, producto a la irresponsabilidad del encargado del dragado del río, Edén Pastora, quien realizó trabajos en la zona de manera “desautorizada” y argumentó ante dicho tribunal que el caño al que se refería San José ya estaba “obstaculizado por los sedimentos ocasionados por Costa Rica” sobre el río San Juan, principalmente por la construcción de una carretera paralela al río.

Las medidas dictadas por la Corte fueron: para Nicaragua “rellenar” una zanja en la playa, cumplidas a cabalidad y para Costa Rica tomar “medidas apropiadas” para evitar un “perjuicio irreparable” al medio ambiente del territorio en disputa exclusivamente con personal ambiental.

Desde la fecha de la supuesta apertura del caño -limpieza de plantas acuáticas para Nicaragua en el caño existente de antaño- pasaron dos inviernos sin que se produjera ningún desvió del curso del río tal como Costa Rica aseguró sucedería a la Corte Internacional; el “inminente daño irreparable” -que nunca existió- durante casi dos años no les importó hasta 15 días antes de iniciar los procedimientos orales, etapa previa al fallo de dos demandas que se ventilan en La Haya (de Costa Rica por ciertas actividades realizadas por Nicaragua en la frontera y de Nicaragua por daño ambiental, producto de la construcción de una carretera por Costa Rica a la orilla del río San Juan).

Sin embargo, ya acostumbrados al exhibicionismo de ese país, el 01 de abril pasado, Costa Rica bajo el argumento de corregir el supuesto caño artificial que había causado un “daño ecológico en el sitio, muy impactante… un cambio absoluto en la composición ecológica del ecosistema” puso en marcha su show mediático. Dimensionó los trabajos para cerrar el caño: Un mes de trabajo ininterrumpido, 62 trabajadores ambientales, 20 oficiales de policía, estos últimos trabajarían llenando los sacos de arena que trasladarían al caño desde un lugar cercano, aproximadamente a un ritmo de una tonelada por semana, helicópteros, cuadraciclos, lanchas, etc.

Ahora las falacias y engaño tico al Tribunal Internacional del mundo se pueden constatar en una publicación de la web presidencial costarricense. Los trabajos en la zona le tomaron cinco días de los treinta planificados, supuestamente trasladaron una tonelada de arena en sacos y en una fotografía puesta a disposición en dicha web se observa a tan solo “cinco” trabajadores de uniforme camisa verde del Área de Conservación de Tortuguero que arpillan los sacos sobre un caño de menos de dos metros de ancho, poco profundo y completamente seco, producto a la sedimentación producida por la carretera paralela tica y acarreada por el río, mientras son filmados por un camarógrafo de civil –camisa roja- mismo que con la complicidad de las autoridades de Costa Rica violenta las disposiciones del Tribunal Internacional al permanecer en esa zona no siendo personal ambiental.