Jorge Eduardo Arellano
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Leí con atención las declaraciones de los señores Fernando Manfredo y Julio Yao, ambos expertos panameños e integrantes del equipo negociador de los Tratado Torrijos Carter, a propósito de la anunciada intención de Rusia de participar en la construcción de un Canal Interoceánico por Nicaragua, reproducidas por EL NUEVO DIARIO el domingo 20 de diciembre. Sus declaraciones me han desilusionado.

Ciertamente, como dice el Sr. Fernando Manfredo, el primer proyecto norteamericano de Canal Interoceánico por el istmo centroamericano, estaba supuesto a pasar por Nicaragua, a través del río San Juan y el lago de Nicaragua. La salida al Océano Pacífico tenía diferentes opciones una de las cuales era la bahía de Salinas, no fue sino hasta en fecha posterior que los Estados Unidos prefirieron hacer su Canal en Panamá, con condiciones más duras que las del citado tratado Chamorro Bryan, celebrado entre Nicaragua y Estados Unidos, que señala el Sr. Fernando Manfredo.

Nicaragua siempre expresó su solidaridad y apoyo a Panamá en su lucha por la recuperación del Canal para Panamá, logro alcanzado gracias a la fortaleza y decisión del General Omar Torrijos Herrera, muy querido y apreciado por Nicaragua, a través de los tratados Torrijos Carter, que fueron un acontecimiento celebrado por toda América Latina.

Contrario a lo afirmado por el Sr. Manfredo, nunca ha existido en Nicaragua una sensación de que “Panamá se le robó el Canal a Nicaragua”. Panamá no le ha robado nada a Nicaragua, menos aún su Canal. Esta afirmación del Sr. Manfredo, es totalmente infundada, no existe ni nunca ha existido tal animadversión hacia Panamá. Muy por el contrario, Nicaragua y los nicaragüenses, siempre han tenido mucha simpatía y aprecio hacia el pueblo panameño.

El planteamiento de un Canal interoceánico por Nicaragua tiene luz propia, viene desde la época de la colonia y no pretende ser copia de nada. Evidentemente el estrecho por Panamá es menor que el de Nicaragua, sin embargo, la ventaja innegable de Nicaragua es su abundancia de agua, el recurso estratégico de todo canal es el agua, sin agua no hay posibilidad de Canal alguno.

Nicaragua tiene agua hasta en su nombre. Lo que resulta paradójico ya que teniendo todos los atributos para desarrollar el transporte fluvial y lacustre, la comunicación interna de Nicaragua se ha desarrollado en un primer momento alrededor del tren y en un segundo momento alrededor de carreteras. La conformación geológica-hidrográfica de Nicaragua (lacustre y fluvial) ofrece todas las facilidades para el desarrollo de un transporte interno lacustre y fluvial vigoroso, mucho más ventajoso y económico que el transporte terrestre por nuestras carreteras.

En el libro de Mapas del Dr. Francisco Aguirre Sacasa hay un mapa de Nicaragua muy ilustrativo denominado “Mapa Turístico”, en el cual gráficamente se observa que Nicaragua es un país sembrado de lagos, lagunas y atravesado por ríos, es como la versión terrestre de un archipiélago oceánico, que en vez de ser tierra rodeada por agua, es agua sembrada en la tierra y comunicada por ríos.

Un canal interoceánico por Nicaragua es más que un simple canal de paso, ello tiene para Nicaragua múltiples dimensiones, ello implica necesariamente la apertura de la bahía de San Juan del Norte, el retorno de la navegabilidad del río San Juan en su totalidad, el desarrollo general de la zona, implica la comunicación inmediata de Nicaragua, desde su interior, con todo el Caribe insular, la posibilidad de la construcción de múltiples puertos del Caribe en el lago de Nicaragua, la reactivación del Puerto de Granada , el desarrollo de la industria de Marinas Portuarias internacionales en el lago de Nicaragua, la posibilidad del ingreso de cruceros turísticos hasta el lago de Nicaragua, la construcción de plantas hidroeléctricas, la disminución de los costos del transporte interno de Nicaragua, impulsados por velas o paneles solares, en síntesis el cambio de la matriz de desarrollo de Nicaragua de manera dramática.

Sobre el aspecto financiero de tal construcción no haré mayores comentarios, sin embargo, disiento de la opinión de ambos expertos, no creo que esta construcción sea tan costosa como se dice. En la parte del río San Juan, el principio es muy sencillo, ya que se trata fundamentalmente de reorientación del caudal del agua del río San Juan para hacerlo navegable en su totalidad. El gran desafío está en el mayor o menor conocimiento técnico y científico del río y su caudal, no en los recursos financieros. El río San Juan es un Canal natural que hay que remozar.


Desconozco la relación que pueda tener el Sr. Julio Yao con la Unesco, pero de lo que sí estoy seguro es de que el lago de Nicaragua no es patrimonio de la Unesco.