Marcos Antonio Casanova Fuertes
  •  |
  •  |

La ONU declaró en el 2009 el “22 de abril, día mundial de la tierra”, algunos relacionan esta celebración al natalicio de Lenin, el fundador del primer Estado Socialista del mundo.

En 1870 inició una época que trajo el fin del eurocentrismo mundial y al imperialismo como nueva forma de reparto del mundo, además desde mediados del siglo diecinueve recorría Europa “un fantasma llamado comunismo”. “Todas las fuerzas reaccionarias europeas se unían para acosar aquel fantasma”. El 22 de abril de ese mismo año, nació Vladímir llich Uliánov, (Lenin), en Simbirsk, una ciudad de provincias pobre y atrasada, a orillas del Volga.

El imperialismo instauró la industrialización en el siglo XIX convirtiéndola en forma de vida y mecanismo de dominio y ya no dio paso atrás, y hoy en su caminar de más de un siglo cobra el costo ambiental, el cual desde hacía mucho se venía anunciando.
Nefastos hábitos de consumo, depredadores estilos de vida y malas prácticas productivas sobrecargaron los procesos naturales haciendo que se alcanzara un pico negativo que desde mediados del siglo XX viene llegando a un tope, modificando el ambiente físico con consecuencias socioeconómicas que afectan la calidad de vida.

En los años sesenta las evidencias del deterioro ambiental se observaron en las propias calles de las grandes urbes. “No era raro que en algunas ciudades, durante la hora pico, pudieses estar de pie en una esquina y no poder ver nada a través de la calle debido a la contaminación”. “A pesar de la ira, las cuestiones ecológicas no se encontraban presentes en las agendas de los políticos estadounidenses”.

La problemática ambiental cobró relevancia y popularidad mundial sin precedentes cuando el senador demócrata norteamericano Gaylord Anton Nelson de Wisconsin (1916-2005), en los años sesenta presentó montañas de pruebas ante la opinión pública y organizó un sinnúmero de manifestaciones, ideando la creación de un Foro callejero de protestas en 1969. Tomó como modelo las manifestaciones anti-Vietnam y recluta para organizar una gigantesca demostración al activista Denis Hayes, realizándola el miércoles 22 de abril de 1970, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Lenin.

Veinte millones de estadounidenses tomaron calles y plazas demandando el derecho a vivir en un ambiente saludable. Las protestas trajeron la promulgación de regidas leyes ambientales y la creación de la Agencia Ambiental Estadounidense (EPA) y aunque el apoyo a las protestas fue masivo, todavía hay quienes repiten cuando se refieren al día de la Tierra. “El objetivo de Lenin era destruir la propiedad privada, objetivo que también comparten los ambientalistas” como para recordarnos que las condiciones de desigualdad social que ocasionaron aquel llamado “recorrido fantasmal”, hoy en otras circunstancias, siguen intactas en un Planeta Tierra cada vez más contaminado, el que para salvarse todos los días demanda al mercado capitalista que, cumpla sus metas productivas minimizando impactos ambientales negativos y, la sustentabilidad ambiental no sea cuestión de reputación empresarial sino que verdaderamente busque el crecimiento sostenible y equitativo, más allá de un único interés de generar utilidades.