Augusto Zamora R.*
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La actriz estadounidense Gwyneth Paltrow aguantó cuatro días la prueba de sobrevivir con 29 dólares por semana, lo que reciben familias pobres en EE.UU., de ayuda social.

Había aceptado el reto propuesto por un restaurante, para dar a conocer el Banco de Alimentos de Nueva York, que auxilia a las familias que viven en extrema pobreza.

Sorpresa causaron los productos comprados (verduras, limas, doce huevos, nada de carne), por su bajo aporte calórico. Un pobre habría comprado con sentido práctico.

Hay que reconocerle el gesto, pues aceptó abandonar su burbuja de cristal y ‘vestir’ de pobre cuatro días. Ha servido para algo más que dar a conocer un banco de alimentos.

Fue noticia mundial y así hemos sabido que la ayuda social, en EE.UU., ha sido recortada un 50%. Que hay 48 millones de personas que dependen de esos míseros 29 dólares.

“Yo misma me derrumbé”, escribió en su blog. También que “había cambiado para siempre su perspectiva”. “Es difícil comer comida nutritiva con ese dinero”, reconoció.

29 dólares en un país pobre es dinero. En EE.UU., nada. El Time acusó a Paltrow de hacer “turismo de pobreza”. Algo hay de eso, pero es peor no intentarlo siquiera.

En 2013, se gastaron, en EE.UU., 55,000 millones de dólares en mascotas. Dinero hay para resolver el problema del hambre. Lo que falta son valores. Humanos y morales.

La existencia del hambre es política. Resolver el problema también.

az.sinveniracuento@gmail.com