Editorial
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Un punto clave de la última encuesta de M&R Consultores, sobre la situación de Nicaragua, es el referido a cómo lograr la productividad. Las principales respuestas de los ciudadanos son: Más educación (45%), nuevos métodos de trabajo (25.2%) y nuevas propuestas, inventos e implementación (12.6%).

Más del 80% de los consultados están diciendo, según el sondeo, que la educación, la innovación, el emprendimiento y las nuevas tecnologías son esenciales para que en Nicaragua se produzca más y con más calidad. Esto nos conduce de nuevo a la interrogante de si a la educación técnica se le da en el país la importancia requerida, conforme a los planes de crecimiento de la economía.

El sector privado nicaragüense ha insistido en que es clave mejorar los índices de productividad para que el país sea más competitivo. Incluso, sugirió en la mesa de negociación del salario mínimo que la productividad sea un factor elemental para definir los salarios base de cada sector económico.

Hay empresarios que hacen innovaciones para mejorar su producción, como el caso del señor Eduardo Vijil, quien cosecha agua desde hace 4 años en una zona seca del occidente de Nicaragua y eso le permite irrigar más de 9 mil árboles todo el año. Al publicar esta historia, El Nuevo Diario recibió muchos comentarios de lectores que manifestaron su entusiasmo con la iniciativa, algunos interesados en aplicar el modelo.

“Hacer lo inusual hace la diferencia”, expresó un lector y otro afirmó: “Tampoco existe tierra mala que produzca bajos rendimientos; lo que se necesita son tres elementos básicos: buenas semillas, mucha energía solar para el proceso fotosintético y agua suficiente en el momento adecuado”. Lo dijeron también a propósito del ejemplo del productor de Jalapa, Alexis Cáceres, quien cosechando agua ha logrado elevar el rendimiento del cultivo de maíz de 15 quintales a 90 quintales por hectárea, además de cultivar tilapias.

Las iniciativas privadas son claves para mejorar la economía y serían más efectivas si contaran con el aporte del sector público para aumentar conocimientos y tecnologías. El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) se ha quejado de que el Instituto Nacional de Tecnología (Inatec) atiende poco las demandas de capacitación de las empresas, a pesar de que estas pagan por ley una cuota mensual a esa entidad estatal que les debería retribuir con entrenamiento a sus empleados. Al año, Inatec recibe casi C$1000 millones del sector privado, cerca del 80% de sus ingresos, y el Cosep asegura que las empresas han recibido menos del 20% en capacitación.

Aumentar la productividad y la calidad, en todo lo que produzca el país, debe ser un reto nacional.