Orlando López-Selva
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La esfera de papel

Es un hecho, los candidatos republicanos mejor proyectados, hasta el momento, tienen acento hispano: Marco Rubio, Ted Cruz y Jeb Bush (habla perfecto español y está casado con una mexicana).

¿Entonces, está el segmento puramente estadounidense perdiendo terreno ante el avance hispano, decisivo en las elecciones de ese país?

¡Los hispanos no solo prevalecerán por la lengua sino por el voto!

Otro shock para los norteamericanos de derecha: aceptar que su gigantesco y prominentemente anglófilo país, escuche como las mejores opciones presidenciales provengan de líderes hasta hace poco vistos como minoritarios.

El español ha andado largo tiempo en las calles. ¿Entrará pronto a la Casa Blanca?

Y si hay algo que los estadounidenses han rechazado --con vehemencia-- es el hecho de que ellos solo puedan ser esencialmente anglo-europeos. ¿Son reacios al multiculturalismo y la etnicidad mixta? La creación de la categoría “hispano”, es anticientífica. No existe raza hispana. Y los anglo-estadounidenses son solo tolerantes con alemanes, holandeses, italianos (¡además de sus ancestros fundacionales: ingleses, escoceses, galeses e irlandeses!). ¡El resto serán vistos como naturalizados o advenedizos no ligados al mainstream!

Hay otra paradoja. Si ha habido partido opuesto frontalmente a las migraciones del Sur, ha sido el republicano. Y este, después del ascenso del presidente Barack Obama, ha radicalizado sus posiciones con la vinculación a un ala extremista proveniente del Tea Party: en desacuerdo total a beneficios para los inmigrantes, y a que los hispanos se inserten en su cultura anglosajona.
Este fenómeno sociológico es ya una amenaza a los estados donde el nacionalismo está más acendrado. Así, ¿veremos  pronto que en Alemania, los turcos tendrán mayor beligerancia política; en Francia, los argelinos; en Inglaterra, los hindúes; en Costa Rica, los nicas; y en Argentina, los paraguayos?

¿Quién habría pensado hace cincuenta años que las minorías migrantes se convertirían en fuerzas pujantes con tan solo el paso del tiempo?

Si vemos a los demócratas, la señora Hillary Clinton es la más fuerte contendiente. Pero ella es una estadounidense pura. Sin vínculos ancestrales que no sean anglo-sajones. En vista de ello, la señora Clinton deberá escoger a un latino para su fórmula.

¿Optará por Julián Castro, el actual secretario de la Vivienda?

Y las únicas ventajas que le veo es ser Clinton y mujer. ¿Cargará ella con el estigma de ser una demócrata que tuvo vínculos con el gobierno débil de Obama? En política exterior le achacan desaciertos en temas como Libia, Paquistán, Afganistán y América Latina.

Es más, siempre he creído que su permanencia en el Departamento de Estado, fue un mero acuerdo de caballeros entre Barack Obama y Bill Clinton para calmar la frustración de la señora Rodham, mientras le daban proyección internacional.

En general, si alguien puede ganar, provendrá de los clanes políticos establecidos: los Bush y los Clinton. Pero hay dos factores nuevos muy incidentes: 1) los latinos que deciden cualquier elección con sus más de 30 millones de votantes (¡los anglosajones casi no votan; lo dan todo por sentado: sus leyes, su orden, su estabilidad, su liderazgo!); y 2) el débil legado de las políticas domésticas del actual presidente demócrata.

Pero estos grupos del establishment  han olvidado que los grupos minoritarios crecientes tienen una mentalidad nueva: ser bilingües, globalizados y multiculturales. ¡Esto es duro para los anglosajones tan imbuidos solo de la cultura inglesa!

Y aunque en Washington crean que nada cambia, ahora sí sienten la amenaza asiática: chinos e hindúes. Es más, países antes vistos con desdén, ahora figuran como peligrosos: Irán, Corea del Norte, Indonesia.

Claro, para los estadounidenses los principales temas electorales son:1) desempleo; 2) seguridad interna y externa; 3) impuestos; y, 4) guerras allende de los mares.

Todos estos temas están ligados al papel que Estados Unidos juega en el planeta cuando implanta tratados de libre comercio, sanciona a otros países, otorga visas o envía soldados a morir a lugares distantes.

Ya desde hace algún tiempo Estados Unidos era un país bilingüe de hecho. Pero llevará tiempo para que en D.C. ello se convierta en ley.

El mundo está cambiando de manera irreversible. Los pequeños de ayer, son una amenaza para los grandes de hoy. Pero parece que en Estados Unidos y en algunos países de Europa Occidental, aunque digan abiertamente que están en favor de los cambios, se muestren bastantes reacios a interiorizarlos. Mucho menos a aceptarlos.

Solo queda por verse si en la boleta electoral republicana habrá un líder de origen hispano. Pero, estamos seguros que, al menos, el Vice, hablará español.