Augusto Zamora R.*
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Un barco pesquero, cargado de 800 emigrantes africanos, naufragó frente a las costas de Libia. Solo pudieron salvarse 28 personas. El resto se hundió con el barco.

Con esta tragedia suman 1,700 los muertos en el mar Mediterráneo, intentando alcanzar territorio europeo. En 2014, 3,000 personas perecieron ahogadas en dicho mar.

Buena parte de los muertos procedían de Siria y Libia, países destruidos por la OTAN, la más mortal e inmoral maquinaria de guerra del mundo.

Libia funcionaba y poseía un alto nivel de vida bajo el gobierno de Gadafi. Fue destruida implacablemente por la OTAN. Hoy vive sumida en caos, miseria y guerras.

Siria estaba bien, hasta que Israel, EE.UU., Turquía y Arabia Saudita decidieron armar y financiar fuerzas irregulares. Luego crearon lo que se transformó en el Estado Islámico.

Libia tiene extensas costas frente a Italia. Desde el colapso del país, es ruta preferida por la emigración ilegal. Es posible llegar en tres días a la costa saliendo de Níger o Chad. En cinco desde Somalia. Sin autoridad que controle, el tráfico humano se ha disparado.

Los europeos celebrarán una reunión urgente para tratar el problema. No quieren más tragedias. Tampoco que su paraíso se llene de africanos. Algunos piden llenar de buques de guerra el mar. Hacer una muralla de fuego contra la emigración.

Maravillosa solución. Bombardear y destruir países, luego acorralar a la gente en los países destruidos. Y gustan, los europeos, de pontificar sobre los derechos humanos.

az.sinveniracuento@gmail.com