Lesli Nicaragua
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Una tarde de sábado, Ximena Valverde, de 23 años, y su esposo Juan José Vado, de 25, paseaban por el parque de Diriamba cuando una escena los detuvo: un grupo de ancianos estaban reunidos en el lugar y parecían desvalidos y con hambre. Al acercarse más, descubrieron que su impresión era más que real, entonces una misma idea asaltó al matrimonio: fundar un comedor que ofreciera almuerzo diario a los ancianos sin recursos del municipio.

Así nació “Edad de Oro”, un local adonde acudían hombres y mujeres de la tercera edad buscando no solo el alimento diario, sino el consuelo de la palabra de Dios, recuerda Valverde. De eso han transcurrido siete años, pero ahora el proyecto maduró hasta convertirse en asilo, porque las necesidades de los ancianos no solo eran alimenticias, sino de hogar, pues muchos no tenían familia o dónde refugiarse.

De esta manera se funda, hace un año, Casa Hogar Dulce Refugio, sitio donde viven siete ancianos --cinco hombres y dos mujeres-- que se encuentran en abandono total o parcial. La administradora es Valverde, quien con suma amabilidad explica que el asilo es parte de la Fundación Cristiana Casa de mi Padre, que es la máxima expresión de la Iglesia con el mismo nombre, y cuyos pastores son la misma Ximena y su esposo.

En realidad, de esta Iglesia parten todos los proyectos que se han concretado: primero el comedor, luego un centro integral para niños en San Carlos, Diriamba, el asilo y la fundación. Esta última para darle un carácter legal a las iniciativas de los pastores, de los que vale decir que además de su labor de guías religiosos de sus congregantes, trabajan como administradores de los programas y además laboran en sus profesiones. “Lo que realmente golpea es no contar con los recursos necesarios para hacer más obras de Dios”, expresa Valverde, ahora con 30 años, pero con una juventud de gestos y de rostro.

“Uno se siente bien con Dios, con uno mismo y con las personas a las que sirve. Y la mejor paga es ese cariño, ese amor y ese respeto de las personas adultas. Por el momento solo contamos con la ayuda de los diezmos de las personas, que van directamente a los proyectos de la iglesia, que también se ubica en el asilo, para que los ancianitos asistan a las prédicas. Mi esposo gestiona ayuda con empresas privadas, pero no todas responden”, explica Valverde un poco compungida.

Por esa razón se está realizando una campaña de recolección de víveres o productos del hogar, del 25 al 2 de mayo, para ayudar a este refugio social que pretende ser un referente en la zona de Carazo en asistencia humana. Su aporte lo puede llevar al Refugio, que se ubica del restaurante Mi Bohío, 1 ½ cuadra hacia el sur, Diriamba.

Si no puede viajar hasta el asilo, puede dejar su contribución en las oficinas de Approach Comunicaciones S.A., ubicadas en Managua, de la rotonda El Güegüense, 4 cuadras hacia abajo y 1 hacia el lago. Si su ayuda es más personal, puede visitar a los ancianos del Refugio de lunes a sábado; puede llamar a los teléfonos: 25330210 con Ximena Valverde. Si quiere información para ayudar de otra forma puede llamar también al 77873950.

“Toda ayuda es bien recibida, no importa de dónde venga, lo que realmente vale es la intención que procede de los corazones que Dios mueve para su obra”, concluye Ximena Valverde, la joven pastora que desde hace siete años dedica su vida a ayudar a los ancianos abandonados. Al momento de finalizar esta entrevista, el hospital de Diriamba había enviado a un anciano desahuciado y sin familia al Refugio, donde con todo el amor fue recibido y se le atiende, aun con lo poco con que se cuenta. Usted puede hacer la diferencia con su aporte.

 

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