Manuel S. Espinoza
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Muy poco se conoce sobre las batallas invisibles que libraban los órganos de inteligencia soviética contra la Alemania fascista a finales de la Segunda Guerra Mundial en un campo tan difuso e intangible, en el que solo la diplomacia y los servicios de inteligencia de los países involucrados pueden enfrentarse.

La lógica deshumanizante, geoeconómica y geocultural de atacar y destruir a la URSS disfrazados por preceptos del realismo político y el triunfo inminente esperado por las clases elites económicas europeas antirrusas y anticomunistas poco a poco comenzaron a configurar su verdadero rostro de derrota inevitable, tras la heroica resistencia del pueblo soviético desde su inicio por la captura de la fortaleza de Brest y en Leningrado, la entrada de los EE.UU. a la guerra y la primera victoria militar soviética a gran escala en los alrededores de Moscú en enero de 1942 sobre el ejército alemán y  sus operaciones   codificadas como “Tifón” y  “Wotan”,  marcarían el nacimiento del sentimiento de derrota de los planes hitlerianos.

Se especula, que ese sentimiento ya existía en la oposición política alemana antihitleriana cobró fuerza en el mismo seno del gobierno alemán. Pero el análisis estratégico en la labor de inteligencia facilita mayores posibilidades de descubrir la actividad enemiga y sus intenciones por muy sutil e imperceptible, que esta se presente.

En realidad la estrategia alterna alemana suponía estructurar a lo interno el derrocamiento de  Hitler, pero crear un gobierno militarizado que procuraría preservar casi intacta y al máximo su capacidad como Estado. En un plano mayor esta suponía crear la fisura necesaria entre los aliados occidentales y la URSS y lograr lanzar a los primeros a la guerra contra el Estado soviético e inclusive con esto aunque no se diese lograrían tal como la concebían los estrategas alemanes,  podía sembrar la desconfianza a futuro entre aliados en el mundo de posguerra. 

Con los propósitos anteriores,  en mayo de 1942 un destacado diplomático alemán Von-Papen, dirigió una actividad  de sondeo alemán dirigido a Inglaterra y que se materializó de manera simultánea  en Suecia, Turquía y el Vaticano.  En la primera (12 de  mayo) se concedían a los británicos muchas concesiones territoriales en Checoslovaquia y Polonia. La recomposición de los países de Europa Oriental y la independencia de los Estados del Privaltico. En la segunda variante (13 de mayo)  se les aseguró a los ingleses que la URSS los abandonaría a su suerte al firmar la paz definitiva con Alemania y en la tercera (14 de mayo)  la elite industrial alemana pedía a los aliados abstenerse de atacar Alemania hasta que esta haya destruido a la URSS. Tras eso derrocarían a Hitler y ellos entonces se podrán negociar con los EE.UU.

Desde las diversas misiones (legales e ilegales) en el extranjero de la inteligencia soviética informaban al cuartel general sobre estas y otras actividades similares realizadas en otros países y las acciones empleadas para su seguimiento y desarticulación. Aun así muchos factores en el proceso de derrota del ejército alemán en el frente soviético-germano obligan a los alemanes a ampliar su estrategia de sondeo  integrando en sus planes  a los EE.UU.

Así en febrero de 1943 aparece en Suecia Allen Dulles, bajo el pseudónimo del Sr. Vall. Dulles, era el jefe de la inteligencia política norteamericana (OSS) para Europa desde 1942 hasta 1945. La OSS fue el órgano de inteligencia antecesora a la CIA.  Dulles se inicia a reunir con altas figuras políticas y aristocráticas alemanas y a discutir serios planes para la creación de cordones de contención al bolchevismo y el paneslavismo.

La tragedia alemana es vista no solo desde perspectivas militares sino hasta académicas. En 1943 inclusive el asesor en geopolítica de Hitler K. Houshofer le comunica a este último que por variables analizadas de esta disciplina inevitablemente la guerra la perderá Alemania ante la URSS. Hitler se rehúsa a creerlo.