Jorge Eduardo Arellano
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En la Nicaragua National Bibliography (volume I: A.L., Redlands, California, Latin America, Bibliographic Foundation, 1986, p. 444) figura el Compendio de historia / de / Centro-América (Granada, Nicaragua, 1934): un volumen de 236 páginas, tamaño: 24 x 16 cm., localizado en mi biblioteca personal. Se trata, como lo indica el subtítulo, de unos Apuntes privados para uso de los alumnos / del Colegio “Centro-América” / de la Compañía de Jesús, elaborados por Alejandro Garcíadiego S.J. y que el historiador Carlos Molina Argüello (1921-1998) había valorado en su ensayo la enseñanza de la historia de Nicaragua (México, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1953).

Para entonces, el Compendio ya constituía una rareza bibliográfica, pues no había tenido uso general en los centros educativos del país, limitándose únicamente al curso lectivo de 1934 en el referido colegio jesuita. Pero su contenido era de gran valor didáctico. Según su autor, respondía a una doble necesidad: a la de un texto de criterio sano y carácter sintético, no simple crónica, para explicar la asignatura; y a la de suplir la deficiencia, en los programas oficiales de bachillerato, de un curso especial de Historia General de América” (“Advertencia”, p. 3 sin numeración). Además de su división en seis partes (I. Razas aborígenes; II. Descubrimiento y conquista; III. Reino de Guatemala; IV. La independencia; V. La Confederación centro-americana; y VI. Las Repúblicas unitarias), su introducción remite a las fuentes “primitivas” y secundarias de la materia “con el ánimo de llevar al alumno ––señaló Molina Argüello–– a preocupaciones mayores en la búsqueda de una orientación bibliográfica que le permita ampliar sus conocimientos”.

Y agrega: “Seguidamente, Garcíadiego entra más de lleno a realizar en gran parte el anhelo de presentar la Historia no como una relación heroica de hechos político-militares, sino la historia integral del pueblo […] con alcances bastantes encomiables”.

He aquí los principales temas desarrollados en el último capítulo ––el XXIV––: Malestar político. La gangrena de nuestras democracias. El imperialismo yanqui y los canales interoceánicos. Creación de Panamá: estado precario de la soberanía. El istmo de Nicaragua y Zelaya.

Caída de este. Causas de la aceptación en la intromisión yanqui. El tratado Bryan-Chamorro. Los marinos yanquis en Honduras y Costa Rica. Situación económica. El cafeto y el banano y su invasión progresiva. Guerra de tarifas. La absorción yanqui. Solución de estos problemas. La cuestión religiosa. Primer período: desorganización interna de la Iglesia y sus causas; segundo período: nombramiento de obispos y erección de diócesis; brioso resurgimiento en Guatemala; tercer período: persecución violenta por parte del liberalismo rojo.

Situación actual. Misiones católicas en Centro América. La propaganda protestante. El problema del peonaje. El mestizaje; solución católica. Dispersión intelectual. Balance comparativo entre la generación de 1820 y nuestra actual dependencia al extranjero. Carencia de una universidad respetable. Atrofiamiento positivista. El problema de la Unión: obstáculos. Los ensayos yanquis. El pacto de la Unión de 1921. Su disolución. La unión social, condición de la política. Conclusión.

Una larga cita del mexicano Carlos Pereira (tomada del tomo V de su Historia de la América Española) se inserta en dicha conclusión, revelando la orientación ideológica del autor: nacionalista y católico. En esta línea, hay que interpretar su frase: “Una acción llena de civismo heroico se impone en nuestra juventud católica, siguiendo las normas de los Romanos Pontífices” (p. 220). Otra frase suya lo ubica como hispanista militante: “Costa Rica es la única sección del Istmo que ha querido perpetuar en el rojo de su bandera un rasgo del pabellón de la gran patria que integramos: el Imperio español” (p. 218).

Entre las obras que Gracíadiego acoge en su bibliografía consultada se halla la Breve historia de América, del mismo Pereira; la Historia general de América, de Carlos Navarro Lamane; la Historia de Nicaragua, (1918) de Bernardo Portos S.J. y el Estudio historiográfico / sobre la América Central (Managua, Tipografía del “El Porvenir”, 1884) de Agustín Gómez Carrillo, “quizá el mejor compendio general de la Historia de Centro América ––lo califica Garcíadiego––, aunque ya anticuado y también de criterio liberal, si bien moderado” (p. 9 de la “Introducción”). Por lo demás, desde su “Advertencia” ––fechada en Granada, 1° de enero de 1934–– Gacíadiego aclaró: “En todo no se ha tenido otra finalidad que la de formar el criterio del hombre de acción católica de mañana”.