Augusto Zamora R.*
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Es el nombre del equivalente ruso del GPS. Un sistema global de localización, que tiene infinitos usos. Poco se sabe, pero el sistema GPS nació --como Internet-- con propósitos militares, para facilitar el movimiento de tropas estadounidenses.

Lo ha operado y sigue operando el Pentágono, por ser sistema principal de espionaje y control. Su éxito lo llevó al campo civil, aunque siempre bajo mando militar.

Como el Pentágono controla el GPS puede, en cualquier momento, cortar la señal a un país o lugar. Serviría, pues, como medio de presión sobre un Estado, en caso de conflicto político, económico o militar. Puede, también, reducir la precisión del
sistema.

Por tales razones Rusia, la Unión Europea y China procedieron a desarrollar sus propios sistemas de navegación. No por capricho, sino para evitar la dependencia de EE.UU.

Rusia está completando su sistema, el Glonass. Europa tiene el suyo, denominado Galileo. China tiene en activo, a nivel regional, su propio sistema llamado BeiDou.

Todos estos sistemas funcionan gracias a una red de satélites, que cubren el planeta entero. El GPS está dotado de 24 satélites, situados a 20,200 kilómetros de altura.

El Glonass emplea 21 satélites, situados a 19,100 kilómetros de la superficie terrestre.

Para funcionar, hace falta un receptor que triangule las señales de varios satélites. Del cruce de datos triangular sale la localización exacta del sitio donde estamos.

Dentro de pocos años estarán en servicio los cuatro sistemas. Mejores servicios sin dependencia alguna.

az.sinveniracuento@gmail.com