Rafael Lucio Gil / Ideuca
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En un artículo precedente analizábamos cuáles habían sido los avances en cuanto a las puntuaciones obtenidas para Nicaragua, a la par que se comparaban tales resultados con los de otros países. En este artículo fijamos la atención en los niveles de desempeño estudiantil. Los datos ofrecen el porcentaje de estudiantes que se ubicaron en cada nivel (debajo del Nivel I, estudiantes que no lograron ni siquiera lo básico; Nivel I, elemental-básico; Nivel II, regular; Nivel III, bien, y Nivel IV, muy bien).

Como podremos ver, si en el anterior se resaltaban los avances con respecto al evento anterior (Serce), ahora se trata de examinar la ubicación porcentual de estudiantes según sus niveles de desempeño.

De esta forma, el desempeño en Lectura en el Terce para el tercer grado es el siguiente: por debajo del I Nivel, un 5.58%; en el Nivel I el 33.26%; en el Nivel II, el 45.85%; en el Nivel III, un 14.05%, y en Nivel IV, el 1.25%. Podemos ver que más del 84% califican como regular-elemental no logran las competencias. Los países que sobresalen con porcentajes elevados en Nivel IV son Chile (17.33%) y le sigue Costa Rica con 7.14%.

Al examinar el desempeño en Lectura en sexto grado de primaria, tenemos un 0.57% que no llega al Nivel I; un 23.45% que se ubica en el Nivel I(elemental-básico); un 45.29% ubicados en el Nivel II, el 24.89 en el Nivel III y un 5.80% en el nivel IV.

Similar al caso del Tercer Grado, se ubican casi el 70% de los estudiantes en niveles regular, básico-elemental y menor que este. Los países con mayores porcentajes en el Nivel IV son Chile (35.27), Costa Rica (26.08), Brasil (21.28%) y Colombia (20.63%).

Los datos en la prueba de Matemáticas para tercer grado se comportan de esta forma. Por debajo del Nivel I un 7.19%; en el Nivel I el 49.26%; en el Nivel II el 31.31%; en el Nivel III el 9.01% y en el Nivel IV el 3.23%. Puede verse que más del 81% se encuentra en los niveles más bajos (debajo del N. I, en el N. I, y en N. II).

Por su parte, en la prueba de Matemáticas de sexto grado los datos se comportan así. Por debajo del Nivel I, 1.61%; en el Nivel I el 22.40%; en el Nivel II el 55.64%; en el Nivel III un 18.56%; y en el Nivel IV el 1.89%. Los países que sobresalen por tener más alto el Nivel IV son Chile (29.69%), Uruguay (27.50%), Perú (16.44%); y Argentina (14.00%).

Por último, en Ciencias Naturales de sexto grado, el 7.85% de participantes está por debajo del Nivel I; un 43.52% están apenas en el Nivel I; el 40.48% en el Nivel II, el 7.53% en el Nivel III, y el 0.63% en el Nivel IV. Podemos apreciar que más del 91% residen en los niveles más bajos. Los países que más sobresalen en este máximo nivel son: Chile con 6.72%, Costa Rica con 4.28%, y México con 2.54%.

Los resultados deben ser analizados en su justa dimensión, en tanto una buena cantidad de competencias y capacidades educativas no logran ser medidas en estas pruebas. Sin embargo, sus resultados nos proporcionan un punto referencial importante, del que toda la sociedad y sus instituciones educativas deben ser conocedoras, a la vez que responsabilizarse de manera dinámica en repensar decisiones estratégicas que posibiliten transformar esta situación gravemente deficitaria.

Si los desafíos que tiene ante sí el país son cada vez más complejos y exigentes, es preciso concertar un modelo educativo que cuente con amplia participación de quienes estamos comprometidos con la calidad de la educación del país, como principal argumento para encontrar una salida responsable y efectiva a las transformaciones sociales y económicas que el país demanda.

Los excesivamente bajos niveles de desempeño que presentan estos resultados de la educación primaria, de manera particular en el aprendizaje de la Lecto-escritura, Matemáticas y Ciencias Naturales, deben de llamar la atención de toda la sociedad y particularmente del Ministerio de Educación, para emprender un plan especial como país, de mejora en la calidad de maestros y maestras de este nivel.

Es evidente que estos resultados reflejan las inconsistencias que presenta la preparación inicial y permanente de los docentes. Ojalá que el Mined, de manera especial, acepte que cualquier cambio en la educación, no es posible en solitario, sin un concurso amplio de las instituciones públicas, privadas y la ciudadanía en general, particularmente, los padres y madres de familia. La historia y las ciencias de la educación así lo demuestran.