Editorial
  •   Managua  |
  •  |
  •  |

Si cada año en esta época la población de Nicaragua sufre por la escasez de agua, una pregunta obligatoria es: ¿Qué se ha hecho para reducir el problema o evitar que sea peor cada vez?

Decir que la poca lluvia y las altas temperaturas del clima merman la capacidad de los acuíferos y dificultan la distribución del agua es una explicación válida, pero insuficiente para los ciudadanos que desean saber cómo será superado el problema del abastecimiento, porque cada año lo perciben más agudo.

Por ejemplo, a principios de 2014 fuentes del Gobierno dijeron que serían sembrados un millón de árboles en el área denominada “corredor seco”, 33 de los 153 municipios del país, expuesta a sequías frecuentes. ¿Se cumplió esa meta? Aún se desconoce un reporte oficial, solo sabemos que varias empresas, a través de sus programas de responsabilidad social empresarial, han hecho parte de esa labor y los resultados se verían a mediano plazo.

Sin embargo, es importante que en algunas zonas del país se dé prioridad a la inversión en reforestación, apertura de nuevos pozos y reemplazo de sistemas de distribución del agua. A la ciudad de Managua le urge. La Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) informó que cada día extrae 130 millones de galones de agua de unos 200 pozos y de la laguna de Asososca, pero esa cantidad es insuficiente para suplir a toda la población de la capital, además que parte del líquido se pierde en tuberías obsoletas.

Junto a esta ciudad existe uno de los acuíferos importantes del país, el de Las Sierras, con 1,049 kilómetros cuadrados. Es un depósito de agua subterráneo que depende de las lluvias y, por supuesto, de la reforestación constante. Con reservas naturales similares, el municipio de Ticuantepe ha dispuesto de agua suficiente y de buena calidad, pero en la medida que aumenta la urbanización en ese territorio el racionamiento del agua es más notorio, sobre todo en la época seca.

Algunos ambientalistas dicen que la escasez de agua se da en parte por las nuevas construcciones de viviendas, lo que nos parece un análisis incorrecto. Urbanizar es parte del desarrollo de un país y requiere que a la vez se invierta en infraestructura para preservar, extraer y distribuir agua potable. Solo que esta tarea no compete a las empresas urbanizadoras.

Los municipios donde surgen nuevas urbanizaciones reciben nuevos beneficios, por ejemplo captar más dinero por impuestos; pero, en consonancia, las instituciones públicas deberían invertir para mejorar redes viales y servicios básicos, agua y energía, de manera equivalente al aumento de la población y los nuevos negocios que generan empleos, porque el grado de desarrollo local y nacional es, al fin de cuentas, el resultado de la combinación de esfuerzos del sector privado y del Estado.

El problema del agua tiene causas ambientales y también de inversión pública.