Jorge Eduardo Arellano
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Navidad es la rememoración del nacimiento del hijo de Dios, cumplimiento a la vez de la profecía y compromiso de Dios para reconciliar y salvar al mundo juntos y juntas, humanidad- creación- Dios. Navidad es el anuncio de la posibilidad de la vida digna, de la justicia, de la verdad. Navidad es el anuncio de la alegría de que Dios, el EMMANUEL; es Dios con nosotros que se hizo carne, que vimos su gloria, y que su gracia ha sido manifestada para salvar a la humanidad y a la creación. Navidad es la posibilidad de la humanidad para construir un mundo donde quepan todos los mundos, es la posibilidad donde la humanidad misma ha sido sujeto de salvación y liberación.

El mensaje de los ángeles resuena nuevamente entre nosotros y nosotras los habitantes de este bello mundo
Los ángeles cantaron: “Gloria a Dios en las alturas, paz y buena voluntad para con la humanidad”(y toda la creación) Construir la paz es un proceso que implica condiciones sociales y políticas, y entre otras exigencias está el diálogo justo y transparente, e implica transformación de la conciencia (conversión), reconocimiento del dolor al que hemos hecho daño, reconocimiento de nuestras culpas, y sanar las grandes heridas hechas, éste es el camino para experimentar una reconciliación profunda.

La mediación y el diálogo son los principales medios para iniciar la construcción de la paz, tanto en los grandes conflictos armados, como para los pequeños conflictos de la vida diaria.

La construcción de la paz no es “te perdono, pero no te olvido”, ni siquiera borrón y cuenta nueva”, se trata de no repetir los errores que han desencadenado violencia entre las comunidades y las personas.

Tenemos que construir un mundo, una sociedad y una Nicaragua sin Violencia. Creo que es posible construir una Nicaragua sin violencia, aunque ésta parezca indesarraigable, porque algunos justifican la violencia como parte de la cultura, del ser nicaragüense.

La violencia, en todas sus formas debe ser desarraigada, recordemos que la violencia sólo engendra violencia, destrucción y muerte, no es posible vivir ya en un mundo donde la violencia ha llegado a niveles de muerte.

No es posible despegar un proceso de desarrollo sustentable, de amor y reconocimiento de la dignidad del otro y de la otra, cuando las cicatrices del pasado no han sido sanadas, los nicaragüenses arrastramos dolores, resentimientos y heridas no cicatrizadas. Después de tanta guerra y lucha política e ideológica necesitamos la sanación espiritual y emocional de toda la nación, asegurando la convivencia mediante procesos de reconciliación sostenibles. Este camino nos es fácil de transitar después de muchos años de cambios y luchas políticas continuas.

Hace falta un cambio de valores para una verdadera unidad y armonía y para que nos enrrumbemos hacia al desarrollo en nuestro país, no debemos seguir sembrando para la violencia.

Esta Navidad no debe ser sólo para recordar a Jesús, los regalos y las fiestas, debemos comprometernos a ser agentes de transformación espiritual y social, la Navidad es la anunciación del nuevo hombre, la nueva mujer, la nueva creación.

En el Cieets hemos trabajamos con un sentido de Navidad permanente, no hay Navidad sin solidaridad, sin práctica del amor, no hay Navidad sin justicia para los que sufren más, no hay Navidad si los niños, niñas y las mujeres siguen siendo abusadas, violadas y asesinada, no hay Navidad mientras unos tengan más y otros menos.

Construyamos la paz iniciando con nosotros, con nuestras familias, la comunidad, la ciudad, la nación y el mundo.

“Bienaventurados los que hacen la paz, porque son llamados hijos e hijas de Dios”.


*Director Ejecutivo Cieets.