Roberto Sánchez Ramírez
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En octubre de 1926, el general Augusto C. Sandino, inicia su vida combativa al mando de la Fuerza Expedicionaria de Nueva Segovia del Ejército Constitucionalista. Una tropa de apenas treinta hombres. A finales de abril de 1927, comanda una columna con más de mil.

Desde diciembre de 1926, las fuerzas de ocupación norteamericanas, inciden a favor del gobierno de Adolfo Díaz Recinos. El 19 de abril de 1927, llega al puerto de Corinto, Henry L. Stimson, en calidad de representante personal del presidente Calvin Coolidge. Lo reciben el Contralmirante Julián L. Latimer, general Logan Feeland, el Ministro acreditado ante el gobierno de Nicaragua, Charles C. Eberhardt. Ese mismo día, Stimson viaja a Managua, se reúne con el presidente Díaz Recinos.

Stimson viajó el 21 de abril a Granada y el 23 a León. Los días 30 de abril y 1 de mayo, Stimson y Eberhardt, se reunieron con una delegación enviada por el Dr. Juan Bautista Sacasa Sacasa, integrada por los doctores Rodolfo Espinoza, Leonardo Argüello y Manuel Cordero Reyes. Se decidió conferenciar con el general José María Moncada Tapia, quien arribó a Tipitapa la noche del 3 de mayo.

A las 8:00 de la mañana del día 4 de mayo, llegó Stimson a Tipitapa. En sus memorias dice refiriéndose a Moncada Tapia : “El y yo nos sentamos bajo un gran árbol de espino negro cerca del cauce seco de un río. El habló inglés con inusitada sencillez y derechura, tal que no hubo necesidad de intérprete. En menos de treinta minutos nos entendimos y aseguramos la cuestión”.

La misma tarde del 4 de mayo, el general Moncada Tapia viajó a Managua. En la mañana del 5 de mayo se reunieron en las instalaciones de la Legación Norteamericana, Moncada Tapia, Stimson, Latimer, Feeland y Eberhardt para formalizar el convenio de lo que sería conocido históricamente como “El Pacto del Espino Negro”, que nunca fue firmado.

El Pacto contemplaba la entrega de las armas por ambos partidos al “cuidado norteamericano”. Organización de una guardia comandada por oficiales norteamericanos. Intervención en las elecciones presidenciales de 1928 y años subsiguientes por los norteamericanos con amplio poder de policía. La continuidad de una fuerza de marinos. Tipitapa pasó a llamarse Villa Stimson.

Moncada se garantizó la presidencia de Nicaragua.

Relata en sus escritos el general Sandino que al regresar Moncada de Managua, se reunieron en La Cruz, jurisdicción de Teustepe. Entre las prebendas del “arreglo”, estaban que los liberales recibirían las jefaturas políticas de seis departamentos y que según Moncada Tapia, el general Sandino era el candidato para Jinotega.

También le informó que recogiera todas las bestias que pudiera y que habían estado en servicio en la guerra, se le pagarían como dueño legal de ellas. Igual diez dólares diarios durante el tiempo que permaneció en armas. Le invitó para una reunión el 8 de mayo en Boaco, con los principales jefes liberales, pero él le solicitó marcharse donde estaba su tropa y después partió para Jinotega.

El general Sandino escribió: “El 4 de mayo debe ser, efectivamente, día de fiesta nacional, no porque en ese día Moncada haya vendido al Ejército Liberal, del cual era General en Jefe, como a una partida de bestias; debe ser fiesta nacional porque ese día fue el día en que Nicaragua probó ante el mundo que su honor nacional no se humilla; que le quedan todavía hijos que ofrendarían su sangre para lavar las manchas que sobre ella puedan echar los traidores”.

La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de la República de Nicaragua, mediante el Decreto No. 1035, publicado en La Gaceta, Diario Oficial No. 104 del 5 de mayo de 1982, convocó para la apertura del Tercer Período de Sesiones Ordinarias del Consejo de Estado.

Los artículos 1 y 3 se refieren al 4 de mayo como “Día de la Dignidad Nacional”. En La Gaceta, Diario Oficial No. 16 del 23 de enero de 1990, se publicó la Ley No. 71, creadora de la Orden de la Asamblea Nacional “4 de Mayo Día de la Dignidad Nacional”.

El 4 de mayo, es una de las fechas emblemáticas de nuestra historia. Es un corte en el tiempo, entre la traición y el entreguismo y el inicio de una lucha en contra de los vendepatrias y de la intervención extranjera. Una lucha, como dijera el general Sandino, por el decoro, la soberanía y la dignidad nacional. Una lucha de “Patria y Libertad.