Jorge Eduardo Arellano
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René Descartes (1596-1650) en el discurso del método dio una importante lección a los pensadores de aquella época de transición muy difícil entre el oscurantismo teológico y el renacimiento.

Renacimiento que no fue más que reconocer la supremacía del ser humano como sujeto y portador del conocimiento, lo que lo catapulta como el centro de análisis de toda la filosofía a diferencia del oscurantismo medieval donde toda la filosofía estaba orientada a demostrar la existencia de Dios.

En el contexto del renacimiento todo el andamiaje epistemológico del ser humano se desbordo en múltiples corrientes de pensamiento, pero con independencia del prisma teórico todos convergían en un punto, todo el conocimiento estaba orientado al “análisis del ser humano y su entorno con todas sus complejidades implícitas y explícitas”. Descartes fue el primero que utilizó la duda como método de investigación, y a través de un proceso de auto interpelación permanente trató de dar repuesta a una serie de problemas que se presentaban en aquel momento. Según Descartes, “no basta simplemente tener buen entendimiento: lo principal es aplicarlo bien”.

Es revelador el hecho real de que a diferencia de los empiristas, Descartes puso en evidencia la importancia de la investigación como un proceso teórico y práctico y sienta las bases de un programa epistemológico que con el tiempo habría de establecer las bases de la ciencia occidental moderna. En plena coincidencia con Descartes “Kant (1724-1804) había expresado en una vieja máxima que la experiencia sin teoría es ciega, pero la teoría sin la experiencia es un juego intelectual”.


Lo teórico y lo empírico en investigación. La investigación en tanto actividad que construye nuevos conocimientos no ha estado al margen de los debates sobre el origen del conocimiento, debate que se ha reflejado en diversas dimensiones, ya desde el periodo cosmológico Aristóteles expresaba el principio según el cual el cerebro estaba vacío, era una tabla raza, sin embargo, el devenir de la experiencia a partir del proceso de observación lo transforma en un receptáculo acumulador de conocimientos que va creciendo en tanto el individuo acumule más experiencia, esta tesis es coherente con la posición epistemológica empirista, la que reconoce a la experiencia como la única y exclusiva fuente del conocimiento humano.

Leibniz (1646-1716) ratifica la tesis anterior al declarar que la ciencia experimental tiene que basarse en la experiencia, de esta manera queda formulado el principio: cualquier pensamiento que elabora nuestra mente procede de la experiencia, dado que toda la idea verdadera procede de la impresión.


Pertinencia de la investigación científica. Es importante señalar que hasta hoy la investigación científica se encuentra desraizada del contexto de las universidades, y todavía no se puede superar por razones que tienen diferentes enfoques. En primer, lugar uno de los factores que limitan la I & D, se explica a partir de la ausencia de inversión pública en este rubro, en segundo lugar, la empresa privada invierte en el “Negocio de la educación superior referida ésta a la docencia”, pero no invierte en investigación porque esta actividad, según ellos, no es rentable.

En tercer lugar, la universidad pública no ha logrado ubicar en su verdadera dimensión el rubro investigación, y se presenta mucha resistencia por parte de estudiantes y profesores a realizar labores de investigación.

En cuarto lugar, investigar significa conocer el estado del arte de la línea de investigación, y para lo anterior se necesita mucha lectura, actualización y tiempo disponible para esta labor.


¿Cuándo la educación superior y la investigación son pertinentes? Todo el conocimiento transmitido por los docentes y aprendido por los estudiantes será pertinente si es vinculante con la realidad económica de las empresas y la realidad sociocultural del país; si a partir de los conocimientos adquiridos el estudiante o el maestro puede explicar la realidad de su entorno comunitario, entorno nacional e internacional, su proceso de enseñanza-aprendizaje será coherente con uno de los criterios de calidad en la educación más importantes: la pertinencia
Ahora bien, el proceso de investigación y la creación de las líneas de investigación deben estar orientados a la producción de nuevos conocimientos, cuyos resultados expresen un producto económico y social que en términos cuantitativos y cualitativos sea capaz de modificar el entorno socioeconómico y cultural del país, la región y la comunidad. Vale la pena recordar que la Unesco deja claro que el concepto de calidad tiene como referente el conjunto de dimensiones que constituyen el fenómeno educativo: enseñanza y programas académicos, investigación y becas, personal, estudiantes, edificios, instalaciones, equipamientos y servicios a la comunidad y al mundo universitario. Plantea, además, que la calidad requiere también que la educación superior esté caracterizada por su dimensión internacional.

La calidad está asociada, además, a la selección esmerada del personal y su perfeccionamiento constante, a la promoción de planes de estudio adecuados, programas que faciliten la movilidad de profesores y estudiantes y al uso de las nuevas tecnologías sin perder de vista lo referente a lo social y al bien común.

*Dr. en Economía e Investigador de la facultad de administración comercio y finanzas, Upoli