Augusto Zamora R.*
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Nacida en 1904, en el pueblo cosaco de Cherchessk, vio morir a su madre y abuelo a manos del ejército contrarrevolucionario blanco. Fue el primer miembro de la Liga de Jóvenes Comunistas (Komsomol) de su pueblo.

Su sueño era circunnavegar el planeta en globo, pero la II Guerra Mundial la llevó a batallar 5,000 kilómetros, desde Mozdok hasta Berlín.
A finales de abril de 1945, en los últimos días de la batalla de Berlín, el comandante F. K. Shapovalov, del batallón No. 2 del 1,050 regimiento de infantería, le ordenó dirigir un comando para alcanzar la Cancillería del Reich e izar la bandera roja.

Alrededor del 2 de mayo, el comando de Nikulina llegó al edificio. Los combates fueron muy intensos en el tercer piso. Después de que soldados soviéticos asaltaran la Cancillería, Nikulina y su comando corrieron al ático. Dos murieron en combate.

Con cuatro soldados sobrevivientes, Nikulina alcanzó el techo a través de un agujero. Ya arriba, pudo izar la bandera roja, asegurándola con un cable de teléfono.  

Después de la guerra, Nikulina participó en el Desfile de la Victoria, celebrado en Moscú, el 24 de junio de 1945. Luego trabajó en la reconstrucción de la patria soviética.

La información está en el libro Women and War: A Historical Encyclopaedia from Antiquity to the Present, entre otras fuentes de aquel día histórico como pocos.

Unos 80,000 soldados soviéticos perecieron en Berlín. Otro sería el mundo sin la URSS.

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