Carlos Andrés Pastrán Morales
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Abordamos nuestros pensamientos de vez en cuando erróneos, pero no lo sabemos porque nos limitamos a querer creer algo que no es. Todo esto llamado “Vida” es algo tan normal como las caídas de las gotas durante la lluvia, como cortar café, como hablar con otra persona, igual que la muerte. Vidas vienen y muertes van. Todo esto es algo muy confuso que al cabo de un tiempo resulta tan fácil de entender que hasta quizás nos llegue a cambiar nuestra percepción de todo. Vida es amor, claro, cuando nos enamoramos, cuando demostramos cariño a nuestra familia o cuando llegamos a querer tanto a nuestra mascota, pero la cuestión es… ¿Por qué la muerte no es amor? El amor no siempre es estar sujeto a algo y que sea así por siempre, el amor es también soltar las cosas, así de simple, dejar ir lo que amamos, para que este ciclo que llamamos Vida termine y se emprenda otro llamado Muerte, aunque duela pero que no conocemos aún. Algo tan normal que no habría por qué tenerle temor.

Cuando escucho la palabra “Vida”, lo primero que se me viene a la mente es… ¿Qué es vida? ¿Por qué surgió? ¿Por qué tiene que ser de esta forma? Tantas preguntas de información amplia que comienzan a surgir que no hay ni por dónde empezar. Pero cuando escucho “Muerte” se me es tan complicado formularle una pegunta a ello porque nosotros mismos nos segamos, no queremos saber nada de ello, porque es malo, es lo peor que puede pasar, pero nadie lo sabe, solo tenemos miedo a lo desconocido, a lo descubierto, a quedar solo, por lo cual estamos así toda la vida porque lo único por lo que debemos luchar y amar es nuestra familia, lo mínimo que tenemos y lo más importante que deseamos. A veces la vida está llena de tantas complicaciones que nosotros mismos nos las hacemos, o nos preocupamos por inmundicias que no son importantes en lo absoluto 0 solo son cuestiones de la vida que nos describe como seres humanos. Después de estos 5,840 días de vida y contando, espero que cambie todo, en mí o en la sociedad. Sé que no estoy preparado, aún tengo miedo de perder lo que tengo, pero cuando lo esté, las mismas preguntas de la Vida, volverán a surgir en su antónimo.