Miguel De Castilla Urbina
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Entre el 19 y el 22 de mayo próximo, se realizará en Incheon, República de Corea  el Foro Mundial sobre la Educación 2015.  Una especie de TEPCE global, con capacitación y todo incluido, para hacer síntesis de las evaluaciones de los casi doscientos países del planeta tierra, sobre el cumplimiento de las metas educativas aprobadas en el año 2000 en Dakar-Senegal, y a su vez para aprobar las nuevas metas de la educación a nivel mundial para 2015-2030.  

Los antecedentes del Foro de Incheon se remontan a los primeros meses de 1990 en Jomtien-Thailandia, cuando los líderes de la Educación del mundo aprobaron la Declaración Mundial sobre Educación para Todos.  En abril del año 2000, diez años más tarde, de nuevo los máximos dirigentes de la educación se conglomeraron en Dakar-Senegal y adoptaron el Marco de Acción “Educación para Todos: Para cumplir nuestros compromisos comunes”, para el período 2000-2015 en el que se comprometieron a alcanzar seis objetivos mediante doce estrategias, todas encaminadas a responder a las necesidades básicas de aprendizaje de los niños, niñas, jóvenes y adultos.

Meses más tarde, en septiembre del año 2000, Presidentes y Primeros Ministros de todo el mundo se reunieron en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para suscribir la Declaración del Milenio, en la que se asumió el compromiso de reducir la pobreza extrema en el mundo y se concretaron un conjunto de metas que después se conocerían como los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Dos de las Metas del Milenio corresponden a la educación, lo que expresa el reconocimiento que el liderazgo mundial le confiere a la educación como función fundamental del desarrollo social.

La idea de los Foros Mundiales vino incubándose en los pasillos de la Unesco desde mediados de los años setenta del pasado siglo, cuando académicos, científicos y políticos estadounidenses, a partir de los éxitos de la Unión Soviética en el espacio sideral, descubrieron y pusieron al desnudo los problemas de calidad de la educación en los Estados Unidos de América; Phillips Coombs publicara su libro la Crisis Mundial de la Educación y la misma Unesco integrara en 1970 la Primera Comisión Internacional  con Edgar Faure a la cabeza para reflexionar sobre la situación y perspectivas de la educación en el mundo y producir el Informe conocido como Aprender a Ser.

El origen de la crisis, tema sobre el cual se está hablando hoy en todos los escenarios económicos, políticos,  académicos y sociales a nivel global, tiene su origen en la crisis de crecimiento del capitalismo respecto a su vocación de expansión planetaria, proceso que se ha visto (y todavía se ve) obstaculizado por la falta de pertinencia de los sistemas de enseñanza respecto a las necesidades empresariales.  Posteriormente, como para agregarle sabor al caldo, a estas se le sumaron las demandas de los sectores sociales que luchan por los derechos humanos, poniendo énfasis en el derecho a la educación de los sectores empobrecidos.

Jomtien y Dakar encendieron las alarmas. Después vinieron las percepciones y las tomas de conciencia.  Las brechas entre las necesidades de los conglomerados empresariales y de los reclamos de las organizaciones sociales respecto a los currículos escolares día a día se separaban y se separan más.  Los descubrimientos e invenciones en los laboratorios y la explosión de la revolución informacional y la internet evidenciaron cada vez más la profundidad y ampliación de las distancias entre lo que se enseña en las escuelas y las necesidades del desarrollo social.  La crisis no solamente era y es respecto a la enseñanza-aprendizaje de las matemáticas, la física, la química y la biología, sino que también de las humanidades, la historia y el aprendizaje de los idiomas nacionales y en los procesos de enseñanza-aprendizajes de los valores familiares, de comunidad y ciudadanía sobre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto.

En Incheon todos los países estarán viéndose las caras y dando cuenta de sus propias crisis. De las brechas y distancias entre lo ideal pedido y soñado y lo real de cada país. De los países capitalistas altamente desarrollados y de los países capitalistas empobrecidos del sur. En América Latina solo Cuba socialista desde hace muchos años, alcanzó los seis objetivos de la Educación para Todos previstos en Dakar.  Solo Cuba, igual a la estrella solitaria de su bandera.