Augusto Zamora R.*
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La celebración, en Moscú, el pasado 9 de mayo, del 70 Aniversario del fin de la II Guerra Mundial, tuvo un signo distinto de todas las celebraciones anteriores.

Por vez primera no estaba presente ningún líder de la Unión Europea. Por vez primera asistían dirigentes de China e India y tropas chinas e indias marchaban en la Plaza Roja.

Los europeos rehusaron asistir como protesta por la reincorporación de Crimea a Rusia, obviando que, en 1999, la OTAN, tras bombardeos criminales, impuso a Serbia la independencia de Kosovo. Hecho tan ilegal que muchos países, incluso europeos, siguen rechazando reconocer la independencia de Kosovo.

No es eso lo relevante, sino la validación del acuerdo entre Rusia, China e India. China es ya primera economía mundial. Rusia, segunda potencia militar. India, tercera economía planetaria. China e India suman el 30% de la población global. Los tres países poseen 30 millones de kilómetros cuadrados, superficie similar a la de África toda. 

En menos de dos décadas el mundo ha cambiado drásticamente. El poder económico y político ha pasado, sin guerras ni conflictos, del Occidente cristiano al Extremo Oriente.

Europa se ha convertido en lo que geográficamente es: una península de Eurasia. 

En la Plaza Roja estaba el futuro. Ausente, el pasado. Mientras, en EE.UU., la estrategia militar contempla guerras con China y Rusia. Alguien tendrá que sacarles del sueño.

Si no pudieron con Vietnam, Afganistán o Iraq, ¿cómo podrían con China y Rusia? 

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