Leonel Téller Leonel Teller Sánchez
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JimYong Kim, duodécimo presidente del grupo del Banco Mundial, ha dicho hasta la saciedad que América Latina necesita “masivas inversiones” en infraestructuras y una mayor coordinación entre el sector público y privado para reducir la pobreza e impulsar la prosperidad en la región.

Por su lado, el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, a lo igual que su homólogo de la Bretton Woods, también es de la visión que América Latina necesita duplicar su gasto en infraestructura y reforzar los vínculos regionales para impulsar su crecimiento y mejorar su competitividad frente a otros mercados emergentes y para estolas asociaciones público-privadas son claves para enfrentar la deficiencia en infraestructura y reducir la pobreza. 

El BID es del criterio que se necesitan reformas estructurales, estimular el comercio regional e invertir un promedio del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) en infraestructura. El banco invierte unos 6,000 millones de dólares anuales en proyectos de infraestructura en la región, lo que representa la mitad de sus préstamos totales.

El análisis de las cifras de la base de datos de inversiones en infraestructura en América Latina y el Caribe, según el informe del 2012, indica que la inversión promedio regional en energía, telecomunicaciones, agua y saneamiento fue de 3.49% del PIB. Ese año Costa Rica fue el país que más invirtió en infraestructura (5.47% del PIB de inversión pública y privada), seguido por Uruguay (5.08%), Nicaragua (4.93%), Bolivia (4.47%), Perú (4.46%) y Brasil (4.10%).

China planea invertir 250 mil millones de dólares en Latinoamérica en los próximos diez años. Así lo anunció en enero de este año el presidente del país asiático, Xi Jinping, durante la inauguración del I Foro ministerial China-Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). El jefe de Estado chino también expresó su deseo de que el comercio entre China y los 33 países de este bloque ascienda a 500 mil millones de dólares en la próxima década. Los sectores en que se prevé invertir esa suma millonaria son: comercio, seguridad, finanzas, tecnología, recursos energéticos, industria y agricultura. La oferta de la segunda economía del mundo a nuestra región es atractiva y ciertamente hará una contribución a esos sectores que los presidentes del Banco Mundial y del BID visionan como torales para la reducción de la pobreza y la aceleración de la economía en nuestro hemisferio. 

Nicaragua está a las puertas de convertirse en un estudiante disciplinado de la visión y las  políticas que impulsan las Bretton Woods y el BID para “reducción de la pobreza” y “empuje de la prosperidad”: inversión en infraestructura y la asociación público-privada. ERM, la firma de mayor reputación y credibilidad en el mundo en materia de medio ambiente, contratada por la concesionaria del Canal Interoceánico de Nicaragua, HKND Group de Hong Kong, presentará en las próximas semanas, ante la Comisión del Canal, el estudio final de impacto ambiental y social de la megaobra, la cual, una vez concluida, representaría la obra de infraestructura más importante del hemisferio para el comercio mundial y posiblemente una de las más destacadas en el globo.

Si bien es cierto el proyecto del Canal no es la solución a todos nuestros problemas, con el inicio de la megaobra el país entrará en un acelerado proceso de crecimiento económico, reducción de la pobreza, entre otros beneficios, y a una nueva etapa de nuestro desempeño y relaciones con el conjunto de naciones en el globo. 

El autor fue director ejecutivo y representante legal del proyecto del Canal Seco de Nicaragua CINN