Ernesto Aburto
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Una leyenda de la radiodifusión nicaragüense, del radioteatro y del radioperiodismo, el colega Rodolfo Tapia Molina, dejó de respirar a los 83 años de edad, la madrugada del sábado en su lecho del  hospital Lenín Fonseca, al final de un segundo infarto derivado de una delicada cirugía abdominal sufrida después de su hospitalización el 7 de mayo.

Costará mucho y pasará demasiado tiempo antes de asimilar la fatal noticia del paso a la inmortalidad de este radiodifusor que fue comunicador social de interesantes sucesos nacionales y extranjeros desde su noticiero decano “Radio Informaciones”.

Salido al aire por primera vez el 8 de marzo de 1957 por las antenas de Radio Mundial, y mantenido ininterrumpidamente y de manera sucesiva hasta hace poco más de una semana en Radio Sandino, con la vigorosa voz informativa de Rodolfo que se negó a envejecer, Radio Informaciones fue a la vez una gran escuela de periodismo radiofónico, de seriedad informativa, y de ética profesional de alto quilataje.

En 1858, los que por entonces éramos niños de tercer grado de primaria, y asistíamos mañana y tarde a la escuela, después de almorzar dejábamos pasar en Radio Mundial los “Avances del Mediodía” de Francisco “El Chato” Rodríguez Téllez, la noveleta cubana de vaqueros “Los Tres Villalobos”, y “Pensando en Voz Alta” de Julio César Sandoval.

Pero inmediatamente después, a la una y media, cuando la voz de Rodolfo hacía resonar su inconfundible viñeta “De la prensa resultan el amor y el odio…” etc.  Salíamos  corriendo a recoger el bulto de cuero con los libros y cuadernos, e iniciábamos una cierta carrerita hasta el portón de la escuela, el cual se cerraba inexorable, despiadadamente, a las dos de la tarde.  

Personalidades políticas, económicas, sociales y diplomáticas de este país, sintonizaban asiduamente a Tapia en su tradicional audición de la una y media de la tarde, y solamente creían  en la veracidad de un hecho hasta que lo escuchaban en la vigorosa, sonora y serena voz del “decano”.

Era también un hombre de trabajo disciplinado e incansable, aun desde sus años en el cuadro dramático de Radio Mundial, donde su voz varonil quedó grabada en diferentes personajes de novelas como El Derecho de Nacer, Renzo El Gitano, Yo Compro a esa Mujer, o La Mujer de Aquella Noche, ya no digamos de Khadir el Árabe y otras donde la voz estelar fue la del inmortal José Dibb McConnell.

El publicista peruano-nica Teodoro Pool, quien se coló durante un minuto hasta la orilla de su lecho en cuidados intensivos, refiere que Tapia le preguntó a guisa de saludo: ¿Por qué estás aquí y no estás trabajando?
Trabajando precisamente hasta una semana antes de morir, Rodolfo hizo su programa el jueves 7 de mayo, y después llegó a su casa manejando desde la radio, pero quejándose de un horrible dolor abdominal que ameritó su traslado al hospital donde fue operado de peritonitis, y de donde ya nunca pudo salir con vida. 

Tapia Molina, como se le conocía popularmente, recibió en vida numerosos homenajes durante los últimos años, entre ellos la apoteosis del hotel Las Mercedes por los 50 años de Radio Informaciones, las Llaves como Hijo Dilecto de Managua, y la Orden de la Independencia Cultural “Rubén Darío”.

Pero el mejor homenaje permanente queda para siempre en el corazón de sus amigos, que jamás olvidarán al contertulio de veladas etílicas de corte musical e histórico-social, al casi hermano, al amigo que tanto amó a sus semejantes, y al colega siempre dispuesto para apoyar las causas más nobles de la lucha social y de la solidaridad. Hasta siempre, Rodolfo.