Editorial
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Los transportistas que manejan las líneas de buses y microbuses entre las diferentes ciudades de Nicaragua pueden sentirse satisfechos con el aumento de los pasajes, de C$1.00 en el 67% de las rutas, porque al final del día tienen una doble ganancia: más ingreso de efectivo por pasajeros y menos egreso en compra de combustibles porque los precios de estos aún están algo bajos por la reducción de los precios internacionales del petróleo.

Hace más de un mes y medio, cuando el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) suspendió el subsidio estatal a los transportistas, estos se quejaron y presionaron por un aumento del pasaje. En realidad, el MTI tenía razón al quitarles el subsidio dado que los precios del diesel y la gasolina habían bajado, por ejemplo de C$32.00 a C$26.00 por litro, y esto significaba para ellos un alivio real en sus costos de operación, lo que se traducía en más ganancia. Quedaba claro entonces que el subsidio solo es justificable cuando los precios de los combustibles suben demasiado.

El diesel y la gasolina regular, los derivados del petróleo más usados en el transporte de pasajeros, aún se mantienen a buen precio comparados con los del año pasado. El primero está a menos de C$24.00 y el segundo a menos de C$28.00 por litro, razón por la que el aumento de los pasajes que empezó a regir este sábado es un beneficio adicional para los transportistas, que se suma a la reducción de costos por combustibles.

Quienes pagan más son los usuarios, y aunque el incremento es relativamente bajo, menos de 10% en la mayoría de tarifas, estos tienen derecho a exigir más calidad en el servicio y a que ningún busero les cobre más de lo establecido. Es necesario, por tanto, que las entidades del Estado ejerzan más control sobre la actividad de los transportistas, para defender a los pasajeros, porque el fin de semana hubo quejas de que algunos cobraban más de lo indicado en las nuevas tarifas.

Los transportistas, los más favorecidos en este caso, tienen el deber de mejorar el servicio, en unidades más limpias y cómodas, en compensación por el respaldo que les da el Estado para que operen sin pérdidas. Ninguna excusa tienen para negarse. El MTI, por su lado, debe asumir la responsabilidad de supervisar para que esa mejoría sea realidad. Algo importante, que consideramos oportuno, es que hayan garantizado a los estudiantes seguir pagando la misma tarifa de antes con solo mostrar su carnet del centro de estudios, porque estos suelen viajar todos los días o con frecuencia a las cabeceras departamentales o la capital.