Roberto Sansón Caldera presidente de AmCham
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Mucho se ha escrito en los últimos días sobre el nuevo proyecto de ley que Telcor está promoviendo con los actores de la industria de telecomunicaciones.  Sin meterme a analizar esa propuesta que, de manera muy acertada, Telcor está consultando con las empresas del sector, quisiera reflexionar sobre lo que me gustaría ver en esa ley una vez quede firme.

Lo primero que debemos asegurarnos es que la ley que se apruebe cumpla su objetivo primordial de promover las inversiones del sector privado en infraestructura para brindar servicios de banda ancha. Y digo lo primero, porque cualquier otro tema que se meta en la ley debe ser accesorio y subordinado al objetivo de la misma, que según se ha expuesto es promover la banda ancha en Nicaragua, y le añado la frase del sector privado, para que no se nos olvide que el sector privado es el motor de la economía y del desarrollo y si queremos que una industria florezca, necesitamos que el sector privado se interese en invertir en ella.

Segundo. Buscaría una ley simple, sin muchos artículos ni vueltas; si queremos promover la inversión, digamos cómo lo vamos a hacer, qué incentivos se van a dar, qué períodos de tiempo, etc., y punto. No tratemos de extendernos más allá del campo y objetivo de la ley.  Creo que en casos como estos, menos es más. Ya habrá oportunidad para hacer reglamentos y directrices luego para normar los detalles y especificidades que la ley no cubra.

Tercero. Yo priorizaría de forma agresiva, la inversión en las zonas no atendidas o subatendidas, para que una empresa de verdad quiera invertir en una zona que comercialmente no es viable, tienen que haber poderosos incentivos; de lo contrario no se invertirá en esas zonas como ha sucedido a la fecha. Pero esto no debe cargarlo el Estado solamente, hagamos un esquema que a base de incentivos entusiasme e interese al sector privado para invertir y desarrollar zonas que hoy tal vez no son un buen negocio, pero que a futuro lo pueden ser.

Cuarto. Hay que proteger las inversiones de las empresas existentes, recordemos que los inversionistas que ya apostaron por nuestro país bajo ciertas reglas del juego, no debemos cambiárselas y afectarles su negocio. Por eso me parece apropiado que Telcor esté consultando sus ideas con todas las empresas del sector. Pero es clave que siempre se tenga en cuenta a quien ya invirtió en este sector cuando la situación era menos favorable.

Quinto. Tratemos de no meter al Estado en nada más de lo necesario, creemos mecanismos de mercado que hagan que la industria funcione y démosle a Telcor las facultades para regularlo,  pero fuera de eso procuremos que quienes desarrollen esta industria sean las empresas existentes y las nuevas que entren.  Existen muchos mecanismos con que cuenta el Estado para hacer esto, uno menos exitoso ha sido la comunicación y negociación con los diferentes actores de la industria. Estoy seguro que con el apoyo correcto del Gobierno, todas las empresas existentes van a ver en esta ley una oportunidad y no como se ha mal entendido hasta ahora, una amenaza. Apostemos por el desarrollo del internet y apostaremos por el desarrollo de Nicaragua.