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En nuestro idioma la palabra “narco” es un acortamiento de “narcotraficante” (que trafica con estupefacientes). Es también un elemento compositivo que significa “droga”, “sueño”.

La Academia registra en su diccionario algunas voces formadas con “narco”. Por ejemplo: “narcodólar” (dólar procedente del tráfico de estupefacientes); “narcosala” (dependencia sanitaria de uso público donde los toxicómanos pueden inyectarse droga en condiciones higiénicas adecuadas); “narcotina” (sustancia narcótica); “narcotráfico” (comercio de drogas tóxicas en grandes cantidades).

En medicina se habla de “narcolepsia” (tendencia patológica al sueño profundo); “narcosis” (embotamiento de la sensibilidad); “narcoterapia” (tratamiento de algunas enfermedades psiquiátricas, mediante la administración de narcóticos); narcótico (que produce sopor, relajación y embotamiento de la sensibilidad); narcotismo (conjunto de efectos producidos por un narcótico).

Al parecer, el elemento compositivo se va abriendo paso a la par de las correrías de los narcotraficantes y sus “hazañas” espectaculares. En España, por ejemplo, se habla de “narcoadicto” (adicto a los narcóticos), “narcodinero” o “narcopesetas” (dinero procedente del narcotráfico), “narcoterrorismo” (terrorismo vinculado con el narcotráfico). Y hasta hubo un “sumario de la narcovalija”, un juicio en el que fueron condenados narcotraficantes a quienes les encontraron drogas en una valija.

Recientemente, se habla de “narcocorrido”, particularmente entre mexicanos residentes en algunas regiones de Estados Unidos. En efecto, poco antes de que “Los Tigres del Norte” retomaran el corrido para cantar historias de la realidad que estaban viviendo los mexicoamericanos en aquel país, el género se encontraba en un estancamiento. Casi nadie, a excepción de los cantantes de música folclórica, grababa y comercializaba nuevas composiciones de corridos. Sin embargo, esta nueva designación para el corrido (el “narcocorrido”) no es más que una referencia a los llamados corridos de traficantes de drogas o corridos de contrabandistas, como originalmente se les nombró.

En Nicaragua, con la facilidad con que formamos palabras compuestas o derivadas, el elemento “narco” se une a cualquier sustantivo para designar una acción, una operación, un acontecimiento, como un “narcooperativo”, que se emplea para designar la acción policíaca destinada a capturar individuos que realizan actividades relacionadas con el tráfico de drogas, o sea, la “narcoactividad”: El hallazgo de la avioneta ha colocado en debate las precarias condiciones de las autoridades nicaragüenses para combatir la narcoactividad. (END/14/07/05/p. 14 A)
Veamos, pues, unos casos de uso frecuente con esta palabra. Por ejemplo, para transportar con rapidez un valioso cargamento de droga no hay medio más eficaz que una avioneta: En una espectacular operación con balacera y todo, la Policía de Honduras logró detener el sábado una “narcoavioneta”... (LP/08/08/ 2003, primera plana)
A veces hay que recurrir al ingenio para alcanzar exitosamente el objetivo, sobre todo si se trata de cocaína. Por eso, nada más indicado que un coco para rellenarlo de esta “valiosa” droga: Relacionados con los narco-cocos (con personas que transportaban cocos tropicales rellenos de cocaína). (END/05/05/2003, p. 7)
Y como la tentación por los bollos fáciles llega precisamente a las personas de carne y hueso, caen en la trampa policías, abogados y hasta diputados, que tienen bastante “carne”, pero sobre todo “hueso”: Narcopolicías y diputados rojinegros coinciden con economistas. (LP/13/07/2003, EAS); ¿Narcoabogado defiende a policía? (END/16/07/ 2003, p. 8); Parlacén desafuera a narcodiputado. (LP/28/06/2003, p. 4 A)
En ocasiones se extreman los esfuerzos, pero todo sacrificio resulta vano por la iniquidad y mala fe propia del género humano. Por eso, algunos “especialistas” no entregan el producto convenido: Narco-estafa y “brujería”. (END/0507/ 2003, p. 7)
La droga, como todo bien “narcopreciado”, hay que cuidarla, limpiarla, “lavarla”, para eso son los “narcolavaderos”: También propicia que algunos funcionen como narcolavaderos y como prostíbulos de niñez y adolescencia. (END/07/07/ 2003, p. 4)
¿Por qué tanto esmero con la droga? ¿Por qué ese interés en el comercio de la droga?: Se nota el creciente fenómeno del narco-comercio. (LP/02/06/ 2002,
p. 6 A)
Porque el narcotráfico va de la mano con el “progreso” en algunas regiones: Narco-progreso en Bilwi. (LP/02/06/ 2002, p. 6 A)
Y no hay “progreso” si no avanza la “economía”: El crecimiento de la narco-economía se explica por el surgimiento de nuevos y fuertes comercios que de pronto cierran para abrir en otra forma. (LP/02/06/02/p. 6 A)
Ese es el “milagro” del narcotráfico: Es un narco-milagro, un fenómeno que muchos buscan y han encontrado en este lugar. (LP/02/06/ 2002, p. 6 A)
Por eso, hasta por menudeo se vende esta “mercancía”, que ya ha saltado los muros de algunos centros educativos: “... ahora enfrentan el fenómeno del “narcomenudeo” en las calles, parques, mercados y centros de educación primaria y secundaria. (LP/14/07/o5/p./9B)
Y no es remoto que veamos en las calles la propaganda estampada en una manta: Todo el mundo se pregunta: ¿qué será? ¿Una manta dictatorial o una “Narco-manta”? (LP/17/07/05, suplemento EAS)
Como vemos, “narco” es una palabra mágica que embadurna y embroca todo lo que toca y trastoca. Así, una droga metida en una casa de mujeres alegres es un “narcoburdel”; un saquito de piedras oculto en el tanque de un servicio higiénico es un “narcoinodoro”; una libra de marihuana confundida en un carretón de verduras es un “narcocarretón”; una mujer que esconde diez onzas de cocaína en los meandros y recovecos de su personalidad es una “narcoganchera”; un megaabdomen de una señora, abultado por una faja llena de churros, es un “narcoembarazo”; una mujer que se ha tragado treinta óvulos de coca es una “narcogarganta profunda”. Y así como hay “desayuno trabajo” entre funcionarios y técnicos, entre “narcos” puede haber una “narco-fiesta” que puede terminar en un “narcoenfrentamiento” con muchos “narcos” muertos, o sea, “tistes”, es decir, “narcotisteados”.


rmatuslazo@cablenet.com.ni

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