Jorge Eduardo Arellano
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Hasta la aparición del ensayo “La solidaridad internacional en los tiempos de Sandino” (Barricada, 1 de julio, 1981), perteneciente a las Lecciones de Sandino (Managua, Ministerio de Educación, 1981), nunca se había consignado la existencia de la revista Sandino, de San José, Costa Rica. Y tampoco se tenía noticia de otra revista coetánea ––del mismo título–– editada en Venezuela. De esta solo conozco la portada del primer número (¿hubo otros?); pero aquella la localicé, íntegra en una biblioteca particular de Heredia: la del licenciado Carlos Meléndez Chaverri.

A este profundo estudioso del pasado centroamericano se le debe la conservación de ese inapreciable documento histórico y rareza hemerográfica, cuyo índice completo abarca 92 colaboraciones (como se constata en los Cuadernos Centroamericanos de Historia, núm. 4-5, enero-agosto, 1989, pp. 115-120). Insisto en que ninguna fuente ni estudio sobre el tema da razón de ella. Apenas el diario autonomista La Tribuna, de Managua ––dirigido por el doctor Salvador Buitrago Díaz–– reseñó su primer número el 1° de diciembre de 1928.

Fundada en San José el 15 de septiembre de ese año por el médico y escritor nicaragüense M. Francisco Tijerino, “en homenaje a los héroes de la independencia y del ciudadano Augusto C. Sandino, defensor de la autonomía de los países hispanoamericanos”, esta publicación periódica se inscribía en el movimiento de solidaridad continental inspirado por la lucha de Sandino. No consiste en una expresión aislada, o en la iniciativa de algunos admiradores de la causa sandinista, sino en un medio serio que apoyaba y difundía, desde Costa Rica, la misma causa. Exactamente era ––aunque no con la regularidad deseada–– una Revista quincenal anti-imperialista, como indica su subtítulo a partir del tercer número.

Fechado en abril de 1930, ese número lo dirigía el también nicaragüense Norberto Salinas de Aguilar, periodista e intelectual vinculado al incipiente movimiento obrero de su patria y, desde luego, entusiasta sandinista. Así puede comprobarse en los editoriales y artículos que entregó a la revista. Esta había salido bajo la dirección de Tijerino (quien usaba los seudónimos de Óscar, Farragut y Fray Jacinto) dos veces: aparte de la primera en la fecha referida, la segunda el 28 de febrero de 1929. Para entonces, el hondureño Froylán Turcios (1874-1943) ya había abandonado la representación del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, y la intensa labor propagandística del mismo que emprendió desde diciembre de 1927 en Tegucigalpa, Honduras, con su revista Ariel.

De manera que la resistencia guerrillera en Las Segovias, con su jefe supremo aún en México, tuvo un órgano representativo en la revista Sandino durante la segunda etapa de su desarrollo. No otra cosa revela las dieciséis páginas de cada número en tamaño tabloide y carátula a colores, editados en la imprenta Borrasé Hnos. de San José, vendido a cincuenta centavos de colón y a quince en el exterior y financiados por anuncios de amigos y colegas del doctor Tijerino.

Aunque no duró mucho, ya que el último número –el seis– data de agosto, 1930, la revista contribuyó a fundamentar ideológicamente la lucha sandinista (véase la entrevista a Tijerino, “Autonomismo o anexionismo, ese el dilema”, del número dos) y a denunciar los atropellos e iniquidades de los interventores y sus secuaces. Pero también se hacía eco de la admiración que el General de hombres libres despertaba en América Latina. Por tanto, en forma efímera, pero dinámica, la revista Sandino desempeñó el papel de Ariel.

Ahora bien: dentro de Costa Rica, esta publicación surgió paralelamente al Comité Pro-Sandino que en diciembre de 1928, después de promover un boicot a los productos norteamericanos, ya había enviado el general Sandino ––a través de Turcios–– 490 colones (equivalentes a 125 dólares con 50 centavos) e impreso el folleto de Carleton Beals: Con Sandino en Nicaragua. Tal Comité lo encabezaba don Luis Cruz Mena y tenía de Secretario a don José María Zeledón y de Tesorero a don Joaquín García Monge, director de Repertorio Americano. Precisamente en esa gran revista se localizan las actividades anteriores al igual que numerosos artículos de notables escritores latinoamericanos contra el imperialismo. Lo mismo realizaban, con un conocimiento más a fondo de la realidad política nicaragüense, los autonomistas M. Francisco Tijerino y Norberto Salinas de Aguilar en Sandino.

Vale la pena, en consecuencia, rescatar la revista Sandino. ¿Le interesa a alguien conocerla y difundirla?