Héctor Sánchez Argüello
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

China construyó hace más de 2,400 años el canal más largo del mundo de aproximadamente 1,800 kilómetros de longitud para unir Pekín y Hangzhou (capital de la provincia 
de Zhejiang). 

Revisemos la historia. Los emperadores y líderes de China desde tiempos ancestrales han retado la naturaleza y Mao Tse-tung, fundador de la China comunista, no fue ajeno a esta visión. En 1952, preocupado por la escasez de agua en el norte del país, dijo tras una visita al río Amarillo: “El sur tiene cantidad de agua y al norte le falta. Si es posible, ¿por qué no tomar prestada alguna?”.

Cuando el emperador Yang Guang de la dinastía Sui traslada la capital China de Chang’an en Xian, para establecerla en Luoyang, decide en el año 605 a.C. iniciar la excavación del Gran Canal entre Pekín y Hangzhou, obra conocida como Da Yunhe con esclusas para regular los niveles de agua diseñadas por el ingeniero Liang Rui.

Luego Fuchai, emperador del estado de Wu (722-481 a.C.), actualmente la ciudad de Suzhou, también concibió un canal con fines comerciales; sin embargo, sus ambiciones expansionistas de conquistar el estado de Qi en el norte, y anticipando que sus tropas también podrían involucrarse en los estados norteños de Song y Lu, inicio la construcción de dicho canal en 486 a.C., al sur de Yangzhou, para enviar suministros a sus tropas. En poco tiempo el canal, conocido como el Han Gou, ya conectaba el río Yangtze con el río Huai mediante riachuelos, lagos y pantanos. 

Sin embargo, la historia le acredita el Gran Canal a la dinastía Sui (581-618 a.C.). La megaobra fue la respuesta de la dinastía a una necesidad socioeconómica y de control territorial, cuando se dio la migración hacia el valle del río Amarillo y lo que ahora son las provincias de Jiangsu y Zhejiang. 

En 2002 el gobierno chino aprobó el proyecto “Trasvase de Agua Sur-Norte”, cuya construcción y desarrollo es de un plazo de 50 años para desviar 44,800 millones de metros cúbicos anuales de agua del río Yangtsé hacia el norte y el noroeste del país. El objetivo es paliar las sequías y falta de agua en la China septentrional, agudizadas por el rápido desarrollo del país y el crecimiento poblacional, especialmente en Pekín y Tianjin. 

El proyecto canalero chino moderno consiste en canales, presas, túneles y tres rutas independientes, con una longitud de 5.600 kilómetros. La primera ruta, la oriental, es de 1,156 kilómetros, lleva agua al norte por provincias costeras, con 13 estaciones de bombeo. Inicia en Jiangdu (provincia de Jiangsu), en el delta del Yangtsé, y concluye en la provincia de Shandong. El canal tendrá la capacidad de canalizar 14,000 millones de metros cúbicos de agua anuales a las provincias de Jiangsu, Anhui, Shandong, Hebei y Tianjin.

La segunda ruta, la central, tendrá como uno de sus objetivos suplir de agua a Pekín y las zonas rurales en su camino. Esta nace en la presa Danjiangkou, situada en el río Han, afluente del Yangtsé, en la provincia central de Hubei. 

La tercera ruta, la occidental, tomará agua del río Yangtsé y los ríos de las zonas montañosas de las regiones de Qinghai y Tíbet, y la canalizará a una altitud de 3,000 a 5,000 metros hasta el río Amarillo. 

Si la concesión del Gran Canal en Nicaragua se hubiese otorgado a una empresa occidental posiblemente no habrían tantos cuestionamientos; sin embargo, antes de cuestionar a un concesionario de China es ineludible estudiar su historia ancestral para sacar conclusiones sobre su capacidad y conocimiento en la materia.