Rafael Lucio Gil *
  •   Managua, Nicaragua  |
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Los procesos de globalización han movilizado las dinámicas de la información y el conocimiento, mediados por la tecnología, las redes sociales y medios de comunicación, a las que niños, niñas y jóvenes tienen cada día mayor acceso. 

Estos procesos están modificando e introduciendo intereses, nuevas sensibilidades, conocimientos y modos de acceder al conocimiento y a la realidad. A la par, también modifican códigos, formas de procesar información, maneras cognitivas y emocionales diferentes de aprender, y acceso a estrategias muy diferentes de enseñanza.

Los medios de comunicación, por su parte, no tienen la educación como tema de prioridad, por lo que sus contenidos y mensajes no poseen carácter formativo, a excepción de algunos programas educativos que el Ministerio de Educación (Mined) desarrolla en el Canal 6, utilizando la televisión, pero con un enfoque metodológico y didáctico abiertamente tradicional. Como contraparte, nos ofrecen abundancia de programas comerciales, propaganda y novelas, cargados de antivalores y significados nada edificantes ni educativos para niños, niñas y jóvenes. 

Cada día más la educación va mucho más allá de la escuela. Ya la escuela ha quedado superada, más aún cuando niños, niñas y jóvenes acceden a canales culturales comunicacionales más actualizados, aprendiendo nuevas formas de aprender nada interactivas, que de alguna manera les acostumbran a recepcionar información de forma acrítica, pasiva, sin que esta llegue a ser procesada ni convertida en conocimiento; desarrollan, de esta forma, cierta parálisis cognitiva. Estas compuertasinformativasy motivacionales de la tecnología, abren una perspectiva que, aún en el ámbito de la educación escolar, su currículum, modelos de formación docente y gestión, en modo alguno están presentes.

Mientras los estudiantes, niños, niñas y jóvenes ya están ubicados en una plataforma novedosa que está provocando cambios cognitivos y emocionales impresionantes y códigos muy distintos a los tradicionales, los docentes continúan encerrados en un mundo educativo cerrado,  endogámico, atrasado, imposibilitados por lo general de acceder a esta misma información, limitados por las condiciones restrictivas de no contar con el acceso necesario a la tecnología. 

Además de que los docentes se sientan desplazados y atrasados frente a estudiantes que poseen más recursos informativos actualizados, se sentirán impedidos de utilizar las TIC para potenciar su enseñanza con estrategias más efectivas, por dos razones: no tienen acceso a estos medios, sus salarios no se lo permite, ni han sido preparados para poder utilizarlos. 

Así, mientras sus estudiantes llegan al aula con múltiples informaciones y saberes nutridos por este acceso a la tecnología. Además llegan cargados de un conjunto de códigos novedosos, significados nuevos,aunque con formas de pensamiento acríticas, reproducidas por la imposibilidad de interactuar con ideas cuando utilizan la tecnología y los medios de comunicación.

Mientras estos estudiantes viven en un mundo nutrido por las redes sociales y la tecnología, con nuevas formas de pensar que nada tienen que ver con el desarrollo del pensamiento lógico, inductivo, deductivo, crítico y autónomo, la atmósfera del aula, con el o la docente a la cabeza, huele a pasado, retraso y rechazo a lo nuevo. Dos mundos que no solo no coinciden, sino que su brecha de separación cada día se aleja más. 

Lo peor del caso es que, más que tomar conciencia autocrítica directores, docentes, gestores y funcionarios educativos para comprender este distanciamiento, ni siquiera llegan a comprender el fenómeno, tergiversando las razones y protestas estudiantiles hacia el campo de la indisciplina, desinterés y desmotivación del estudiantado. En conclusión, dos mundos que hablan a la vez, como dos emisoras con distintas longitudes de onda, sin comprensión alguna de ambas partes.

El país pierde, de esta manera, una oportunidad de primer orden para vincular programas educativos actualizados ofrecidos por las TIC al servicio de la escuela, estrechando lazos concretos entre el currículum escolar y múltiples recursos, contenidos y propuestas de estos medios.

Es urgente que el aparato educativo, particularmente la educación básica y media, se plantee en primer lugar con mucha responsabilidad, la existencia y razones de esta enorme brecha que se ha abierto y se profundiza entre dos lógicas: la de los estudiantes, frente a la de los funcionarios, gestores y maestros de los centros escolares. Superar los problemas de indisciplina y desinterés pasa por acercar estas lógicas. No hacerlo a tiempo, anulará cualquier intento detransformar la educación del país.