Gustavo-Adolfo Vargas*
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La influencia de los Estados Unidos empieza a erosionarse en América Latina, Brasil se dispone a obtener un acuerdo con Perú y China, sobre la construcción del ferrocarril transoceánico que conecte los océanos Atlántico y Pacífico a través de ambos países sudamericanos. Dicha obra se estima en US$30,000 millones de dólares. El ambicioso proyecto contaría con una importante participación de inversores chinos. 

Según el diario, “Folha de Sao Paulo”, el Primer Ministro chino, Li Keqiang, durante su visita a Latinoamérica, abordó el tema de productos agrícolas brasileños, especialmente semillas de soja, por lo que está interesado en la creación de una ruta de salida de estos al Pacífico que evite el Canal de Panamá, bajo dominio estadounidense. También conversó con líderes de: Colombia, Chile y Perú.

En julio del año 2014, la presidenta brasileña y su homólogo chino, Xi Jinping, firmaron un acuerdo de colaboración para impulsar las inversiones chinas en materia de ferrocarriles en el país latinoamericano.

A juicio del analista Adolfo Manaure, el anuncio efectuado por el presidente chino sobre los planes de su país de invertir US$250,000 millones de dólares en América Latina durante la próxima década es una clara señal enviada a las compañías estadounidenses. “Ahora tienen competencia”, escribió en un artículo para el portal “CVIO América Latina”.

El periodista señaló que el comercio total entre China y América Latina se ha hiper duplicado en la última década, alcanzando un máximo histórico de US$500,000 millones de dólares en 2014, según cifras del Instituto ADB.

Ya antes de la última promesa de inversión china, la expectativa de crecimiento para 2020 sería al menos US$750,000 millones de dólares. “La nueva realidad en todo el mundo es que la hegemonía económica y política estadounidense está empezando a agrietarse y China está a la cabeza del pelotón de las naciones que buscan llenar la brecha”, escribió Manaure.

El apoyo financiero del Gobierno chino -particularmente en los rubros tecnológico, automotriz y de energías alternativas- beneficia a las empresas chinas en la competencia internacional amenazando la línea de flotación de las compañías estadounidenses. 

Uno de los mejores ejemplos de tal cambio en el balance de poder en el mercado internacional es la compañía Lenovo, que no solo arrebató el liderazgo a la estadounidense HP en el suministro global de computadoras sino que ahora también posee una reconocida marca de móviles inteligentes para irrumpir vigorosamente en el mercado latinoamericano, tras comprar Motorola a Google. 

Analistas afirman que en términos comerciales, China ha superado a Estados Unidos en Argentina, Brasil, Perú y Venezuela, y sigue aproximándose a países latinoamericanos mediante ayudas y financiamientos. 

El Cable News Network (CNN), explica que, este año 2015, los bancos chinos siguen incrementando sus inversiones en América Latina en un 71%, mientras se observa el proceso inverso en los capitales estadounidenses, que abandonan la región. Agrega que, “Esto se produce a medida que el poder de Estados Unidos en América Latina está empezando a erosionarse”.

Escribe el experto Patrick Gillespie, autor del artículo: el potencial de relaciones entre Pekín y la región de América Central y del Sur a largo plazo es fuerte: “El presidente de China, Xi Jinping, se ha comprometido a duplicar el comercio entre su país y América Latina en la próxima década hasta US$ 250,000 millones de dólares”.

Por su parte, el vicepresidente del Consejo de Política Exterior de Estados Unidos en Washington, Ilan Berman, recalcó que China ya ha contribuido a financiar una central nuclear en Argentina, a lanzar el primer satélite de Bolivia e igualmente proyecta ayudar a Venezuela a iniciar su propio programa de drones.

De acuerdo con Margaret Myers, experta de Inter-American Dialogue, el año 2014, los bancos chinos prestaron US$22,000 millones de dólares a América Latina, más de lo que el Banco Mundial y el Banco Interamericano enviaron conjuntamente a la región.