Héctor Sánchez Argüello / Empresario
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Para conocer el origen del Canal de Suez, cuyas obras de excavación iniciaron el 10 de abril de 1859, dirigidas por el diplomático e ingeniero francés Ferdinand de Lesseps, es importante revisar la historia y remontarnos al Imperio Antiguo de Egipto comprendido entre 2700 y 2200 a.C., ya que esa época nos revela las primeras referencias del Canal de los Faraones utilizado para unir el Mediterráneo con el mar Rojo.
Los egipcios dirigían los barcos del Mediterráneo por el brazo Tanítico hasta Bubastis, punto en el que rotaban hacia el Oeste en Uadi Tumilat, sobre un cauce seco navegable únicamente durante la época lluviosa hasta la ciudad de Pi-Atum, para luego dirigirse hasta los Lagos Amargos y continuar hacia el Sur sobre el curso natural del agua hasta llegar al Golfo de Suez.

Ramses II en 1200 a.C. inició la ampliación del “Canal de los Faraones” para que barcos de mayor calaje llegaran al Nilo y logró construir un Canal aproximadamente de cien kilómetros de longitud. Sin embargo, tuvo que parar las obras ya que los cálculos resultaron erróneos y la diferencia de altura entre los niveles del mar Mediterráneo y el Rojo no le permitieron conectarlos. Ese mismo error impidió que en 1799 Napoleón construyera el Canal de Suez, proyecto que era parte de su estrategia para colonizar Egipto, en ese entonces una provincia otomana, con el objetivo de proteger los intereses comerciales franceses y cortar la ruta de Gran Bretaña a la India.

Finalmente en 1858 se creó la empresa Universal Suez Ship Canal Company, a la cual se le  otorgó la concesión por 99 años para la construcción y operación del Canal de Suez, la megaobra fue inaugurada el 17 de noviembre de 1869. Hoy la ruta marítima está en manos de Egipto y es administrada por la Autoridad del Canal de Suez, cuyo gerente general y presidente de la Junta Directiva es el almirante Mohab Mohamed Hussien Mameesh.

La obra tiene una longitud de 163 kilómetros por 300 metros de ancho entre el Said en el Mar Mediterráneo, e Ismailia en Egipto, para luego encontrar el Golfo de Suez. El Canal no necesita de esclusas, sirve el 8% del tráfico marítimo mundial y el paso de buques hasta de 18,000 contenedores como el Majestic Maersk, considerado el buque de carga más grande del mundo, con una eslora de 398 mts. y una manga de 58 mts., el cual por su tamaño no puede transitar por el Canal de Panamá, incluso después de su expansión. El tráfico cotidiano es de 50 buques, el tiempo del recorrido es entre 11 y 16 horas debido a la baja velocidad de los barcos para evitar la erosión de las orillas. Debido a que el Canal no es lo suficientemente ancho para permitir el cruce de buques, se construyeron bahías laterales de espera para permitir la doble circulación y en ningún momento la ruta canalera ha representado un problema medioambiental. Todo lo contrario, los ingresos han permitido mejorar el entorno.

En agosto de 2014 el Presidente de Egipto, Abdel Fattah El-Sisi, puso en marcha el nuevo proyecto de expansión del Canal de Suez, consistiendo en la construcción de un nuevo Canal de 72 kilómetros de longitud que permitirá el tráfico de dos vías en algunas partes de la ruta. El proyecto aumentará la capacidad del Canal y reforzará la posición de este como una importante ruta comercial marítima ante el crecimiento del tráfico marítimo y la construcción de buques de mayor calado, como son los de 20,000 contenedores, que ya están en proceso de construcción.

Esta audaz iniciativa de expansión del Canal que incluye dos puertos y dos zonas francas industriales, la del puerto de Ain Sokhna y su zona industrial en el este de África y Asia y la del puerto de Said y su zona industrial y de transbordo, es financiada en su totalidad por el pueblo Egipcio a través de certificados de inversión, y representa ante la humanidad una lección y un testimonio contundente del deseo de superación de un pueblo que invierte en su futuro.