Roberto Sánchez Ramírez
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Hace 33 años, el gobierno de los Estados Unidos de América, incluyó a Cuba en la lista de los países que apoyaban el terrorismo, algo que en justicia, nunca debió suceder y que hace pocos días se eliminó por decisión del presidente Barack Obama.
Desde antes que se declarara la independencia de Cuba, esta fue objetivo del gobierno norteamericano. El presidente John Quincy Adams, dijo: “La anexión de Cuba a nuestra república federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad”.

En 1826, en el Congreso convocado por Bolívar en Panamá, los Estados Unidos se opusieron a la independencia de Cuba y Puerto Rico. En 1820 el presidente Thomas Jefferson expresó: “Debemos, a la primera oportunidad, apoderarnos de Cuba”.

En 1898 el presidente William McKinley, ofreció comprar Cuba a España por 300 millones de dólares. Desde 1868 que se da el alzamiento de La Demajagua, los patriotas cubanos venían luchando por su independencia de España. Entre muchos, derramaron su sangre generosa: Carlos Manuel de Céspedes, José Martí y los hermanos Maceo Grajales.

Se constituyó el Ejército Libertador y el Gobierno de la República de Cuba en armas. El 15 de febrero de 1898, en aguas cubanas explota el acorazado norteamericano Maine, causando la muerte de 266 tripulantes. Eso sirvió de pretexto para declarar la guerra a España. En 1976, una investigación del almirante norteamericano, Hymann G. Rickover, demostró que la explosión se dio dentro de una pequeña cabina de municiones.

Estados Unidos declaró la guerra a España y el 22 de abril se ordenó el bloqueo naval contra Cuba, un antecedente histórico del embargo económico de 1962, se pretendía “una rendición por hambre a mediano plazo”. Esa situación sumada a las medidas de los españoles de “tierra arrasada”, causaron miles de muertos. El 16 de julio de 1898, se firmó la capitulación. Al acto no se invitó a ningún cubano.

El 10 de octubre de 1898, reunidos en París delegados de España y Estados Unidos, acuerdan que España renuncia a todos los derechos sobre Cuba, cede entre otros territorios, la isla de Puerto Rico. Se inicia la primera intervención norteamericana de 1898 a 1902. En 1901, se le impone a Cuba, la llamada Enmienda Platt, se da el derecho a intervenir militarmente en Cuba, comprar o arrendar las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales, cuya vigencia ignominiosa es Guantánamo.

A partir de enero 1899 quienes gobernaron Cuba fueron los Gobernadores Militares norteamericanos. El primer presidente, Tomás Estrada Palma, aunque de origen cubano, tenía 20 años de residir en Estados Unidos y era de esa ciudadanía. Se inicia la vergonzosa cadena que hizo de Cuba una colonia del imperio. En 1906 se da la segunda intervención y la tercera en 1912.

Pasando por las sangrientas dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista, Cuba logró su verdadera independencia a partir del 1 de enero de 1959, en que se da el triunfo de la revolución, con su líder, comandante Fidel Castro Ruz. El proceso por ser una república digna y soberana ha tenido un alto precio. En diciembre de 1960 se inicia la guerra sicológica, con la operación Peter Pan para “hacer volar a los niños fuera de Cuba”.

En 1961 los Estados Unidos rompen relaciones diplomáticas. En abril de 1961 es la invasión de Playa Girón. En 1962 se establece el bloqueo económico. En 1966 se aprueban leyes especiales para quienes soliciten asilo. En 1996 se endureció el embargo. Durante muchos años Cuba ha sido víctima de actos terroristas, dentro y fuera de su territorio.

Cuba ha tenido que batallar en la lucha mediática. La guerra contra España de 1898 fue generada en la opinión pública por los periódicos de Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst. Hay una tendencia a magnificar lo que sea negativo contra Cuba y minimizar lo positivo. Desde que el pasado mes de enero se iniciaron las primeras rondas de conversaciones, Cuba ha tenido mayor espacio y un trato que en justicia le corresponde, conquistando el lugar que se merece, sin menoscabar ni claudicar los principios revolucionarios.

Bien dijo el comandante Fidel Castro Ruz: Es necesario revolver los archivos, exhumar los documentos para que nuestro pueblo, nuestras generaciones de hoy, tengan una idea clara de cómo gobernaban los imperialistas, qué tipo de memorándums, qué tipo de papeles y qué tipo de insolencias usaban para gobernar a este país al que pretendían llamar “libre”, “independiente” y “soberano”.