Esteban Solís R.
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La prensa iberoamericana, que siguió paso a paso la reciente gira del primer ministro de China Continental, Li Kequiang, por Brasil, Colombia, Perú y Chile, destacó que uno de los fundamentos del gigante asiático para consolidar su influencia y poder en esta región es su inagotable chequera. Prueba de ello es la firma de decenas de acuerdos de inversión hasta por 250,000 millones de dólares para la próxima década. Solamente en Brasil, Li firmó convenios por la suma de 53,000 millones de dólares. Pero el pacto más sobresaliente tiene que ver con la construcción, con capital chino, de un corredor ferroviario transoceánico que irá de la costa atlántica brasileña al pacífico peruano que le permitirá a China reducir los costos de transporte de sus importaciones de materia prima y granos.

Esta misma prensa decía que China “coqueteaba” con América Latina porque en dos años desde que llegó al poder Xi Jinping, personalmente ha visitado esta región en dos ocasiones y reciente lo hace el número dos del ejecutivo, sin embargo, del coqueteo ha pasado a la formalidad y en forma acelerada ya se ve un compromiso de enlace que parece irreversible.

En julio próximo, el presidente de la República de China (Taiwán), Ma Ying-jeou, regresa a Latinoamérica y aunque no precisamente trae consigo una valija cargada de dólares, llega acompañado de un nutrido grupo de empresarios atraídos por los negocios y las bellezas naturales de la zona. El mandatario visitará por segunda ocasión Nicaragua a mediados de julio, en su gira que también lo llevará a Guatemala y Haití.

Subrayo ambos eventos, la visita del primer ministro Li Kequiang y del presidente Ma Ying-jeou, porque no es casualidad que dos economías poderosas del otro lado del Pacífico con intereses políticos y económicos cimentados en la estrategia diplomática de una cooperación amigable, tejen alianzas para fortalecer su influencia en el área y por qué no decirlo, también a través de millonarias donaciones, como la anunciada en la visita de Li a Colombia por 8 millones de dólares para el pos-conflicto si es que llega a firmarse un acuerdo de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC.

Al presidente Ma lo acompañarán empresarios del sector turístico, área en la que Nicaragua tiene un potencial inimaginable. El 7 de mayo el diario La Nación de Costa Rica hizo sonar las alarmas con el siguiente titular: No dormirse en sus laureles. Y enfatizaba “en diciembre pasado The Boston Globe nos sacó de la lista de los mejores destinos del mundo, incluyó a Cuba y a Colombia como los grandes países emergentes y declaró enfático: Olvídese de Costa Rica, noticia vieja. Los expertos están llamando a Nicaragua el mejor destino de América Central: una tierra de rica diversidad, picos volcánicos, selvas, playas y reservas naturales”. Este criterio, precisa el periódico costarricense, es compartido por publicaciones especializadas como Lonely Planet, que añaden otro factor determinante: nuestro país es 20% más caro que el promedio latinoamericano.

Nicaragua tiene una oportunidad de oro con la visita de los empresarios taiwaneses para convencerlos de que nuestro país es un destino turístico de calidad. Portavoces de Inturismo informaron que en 2014 el país recibió un poco más de 1.3 millones de turistas y obtuvo en ingresos aproximadamente 440 millones de dólares. El año pasado Nicaragua estuvo presente en alrededor de 40 ferias internacionales para promocionar al país, y este año se ha propuesto como meta facturar 450 millones de dólares y recibir a 1 millón 350 mil turistas.

Estoy persuadido de que nuestras autoridades de gobierno tienen proyectos de envergadura, Canal Interoceánico aparte, para desarrollar no solamente el turismo de playa, el ecológico o de aventuras, también el religioso, cultural y comunitario, entre otros. Taiwán podría ser una de las opciones que Nicaragua estaría buscando. Falta de Infraestructura, sin lugar a dudas es nuestro talón de Aquiles. Los dos gigantes económicamente hablando ya desembarcaron en estas tierras, hay mercados, hay materias primas y hay calidad, es cuestión de tiempo para darnos cuenta quién saca más provecho.