MSc. Tania V. Chavarría-West
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La libertad de expresión va más allá de la relación entre el Gobierno y los medios de comunicación con la que casi siempre la asociamos. Su ámbito de aplicación es mucho más amplio e incluye también a todos los ciudadanos en sus relaciones entre sí. En días pasados, el haber emitido mi opinión sobre un tema religioso en una red social, me hizo merecedora de una reacción virulenta, grosera, vulgar e invasora de mi privacidad además de haber constituido una flagrante violación a mi derecho a expresarme y a mi integridad como persona. La persona a la que le incomodó mi comentario, procedió a vilipendiarme y a emitir opinión sobre mi vida conyugal.

El evento anteriormente mencionado conllevó a que me preguntara ¿qué es la libertad de expresión y cuáles son sus límites?

Por su importancia, la libertad de expresión, está recopilada en la Declaración Universal de Derechos Humanos y las leyes de todos los Estados democráticos. Pero es menester saber, que aunque el derecho a la libertad de expresión sea erga onmes, NO es un derecho absoluto. Por lo tanto, la legislación puede prohibir, por ejemplo, que una persona incite a la violencia o a la discriminación racial, y en el campo privado, puede conllevar el castigo de enfrentar cargos por injurias y calumnias, debido a la responsabilidad ulterior que se tiene al haber ejercido su derecho a expresarse. La libertad de expresión NO supone que podemos decir todo lo que queramos sobre una persona, sin poder probarlo. Aún más, la libertad de expresión debe ejercerse dentro del respeto de los derechos que tienen las personas consignadas en las leyes y la constitución de su país. En el caso de Nicaragua en particular el Arto. 24. Cn expresa”(…)- Los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común”. Y el Arto. 26. Cn reza: “Toda persona tiene derecho: 1) A su vida privada y a la de su familia”, (…). 3) Al respeto de su honra y reputación”.
Por lo tanto, si bien es cierto que la libertad de expresión es tan importante que se mereció un rango de derecho humano, la misma también supone que todos los seres humanos tienen derecho de expresarse sin ser hostigados debido a lo que opinan. En mi caso en cuestión, yo estaba ejerciendo mi derecho bajo el Arto. 29. Cn: “Toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia, de pensamiento y de profesar o NO una religión”. (…) asícomo el consignado en el Arto. 30. Cn: “Los nicaragüenses tienen derecho a expresar libremente su pensamiento en público o en privado (…)”.

En otras palabras, todos tenemos derechos, pero también todos tenemos obligaciones para los demás. No es necesario caminar con la Constitución bajo el brazo para saber si estamos violentando el derecho de una persona o no cuando emitimos una opinión. Simplemente tengamos presente que el límite de la libertad de expresión es la dignidad inherente que tienen todas las personas, que todo derecho tiene su límite o todo derecho termina donde empieza el derecho de los otros. Que cuando la opinión de una persona afecta nuestra forma de pensar, tenemos derecho de atacar esa opinión, no hacia la persona que la expresó, ya que esa persona también tiene derecho a expresarla. Entonces, la libertad que nos proporcionan las redes sociales para expresarnos, si tiene límites, y se traducen en responsabilidad por lo que decimos y respeto hacia los demás, respetando su dignidad para conservar la paz común.