Jorge Eduardo Arellano
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Decir que el diario español El País es un “medio de comunicación” no es más que un eufemismo de esos que sirven para despojar al lenguaje de su sentido de realidad. El País en su verdadero sentido es una empresa mediática que forma parte del grupo Prisa, una de las grandes corporaciones multimedia que domina el mundo. El fundador del grupo fue el franquista español Jesús Polanco, fallecido en 2007 (con el tiempo se pondría Jesús de Polanco para adquirir aires de señorío). Polanco se maquilló de demócrata en la transición post-franquista, prosperando vertiginosamente a la sombra de turbios entramados durante la era de Felipe González.

Primero, se convirtió en el grupo multimedia más poderoso de España; después se expandió a Iberoamérica, USA, Portugal y Francia, convirtiéndose en el primer grupo multimedia en los mercados de habla española y portuguesa; y luego se ha ubicado en bancos, telecomunicaciones, empresas turísticas, bienes raíces y en la producción de explosivos. Solamente en el sector de empresas de multimedios controla en 22 países: cadenas de TV, diarios y revistas, editoriales (Alfaguara, Aguilar, Taurus, Santillana), portales Web, industria discográfica y producción cinematográfica. Conforme con su página Web, el grupo Prisa facturó en 2007 la cantidad de 3,696 millones de euros y tuvo un beneficio de 289 millones de euros. En Nicaragua, los tentáculos de Prisa en el campo de las telecomunicaciones están representados por Movistar.

La racionalidad de El País
La racionalidad que determina el funcionamiento de El País, no tiene nada que ver con ese cuento para bobos de “vehículo para la libre expresión”. Es una empresa mediática capitalista que busca maximizar sus ganancias, controlar los mercados de la comunicación, defender el poder mundial imperial y las transnacionales españolas. Su racionalidad la oculta detrás de una máscara “progre” en el mismo sentido en que se disfrazan de “progre” la nueva derecha europea y sus voceros de la nueva derecha local. Igual que vende una imagen de promoción de la cultura, es el periódico con mayor número de anuncios de prostitución en toda España (de la misma manera que el grupo Prisa otorga premios literarios y a la vez está metido de lleno en la producción de cine pornográfico).

Pero sobre todo, El País tiene como función central la tergiversación y el escamoteo de la realidad, la producción sistemática de mentiras, y la manipulación ideológica de sus lectores. Mintió sobre las armas de destrucción masiva de Sadam y legitimó la agresión y el genocidio del pueblo iraquí (más de un millón de muertos, tres millones de refugiados y la destrucción de una herencia cultural milenaria). Miente sobre el programa nuclear iraní, sobre lo que realmente declara la dirigencia iraní, y está legitimando una agresión, desde USA y/o Israel, contra el pueblo iraní, induciendo hacia una posible hecatombe de la especie humana. Miente sobre la situación de Palestina. Miente sobre Cuba, sobre Venezuela, sobre Colombia, sobre Bolivia, sobre Ecuador, sobre Nicaragua. Este diario es parte de uno de los engranajes más envilecedores de dominación que impulsa el capitalismo contemporáneo.

Aquí en Nicaragua tenemos tres ideólogos también con careta de “progres” que repiten como cotorras los contenidos que divulga El País (dos de ellos, son también artistas con talento): Sergio Ramírez, Gioconda Belli y Carlos Fernando Chamorro. La visión de América Latina y del mundo que exponen en sus artículos y espacios mediáticos, con ínfulas de originalidad y perspicacia de futuro, no son otra cosa que una pedestre copia al carbón de las falsedades que se escriben en El País.