Jorge Eduardo Arellano
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Por mi larga amistad con Carlos Martínez Rivas, estoy de acuerdo con su crítica al Prólogo de Sergio Ramírez Mercado, publicada con el título Sergio en el horno. A quienes con sinceridad amamos al poeta, nos impactó ese afán de demostrar lo más sórdido e íntimo de su vida, malogrando una excelente oportunidad para dar a conocer la trascendencia, profundidad y grandeza de la obra de Carlos Martínez Rivas. ¿Será que Sergio no pudo?
Me consta que SRM lo apoyó consiguiéndole su casa, cuando era parte del poder en este país, no obstante, por ese amor-odio del que usted habla, SRM nunca fue santo de la devoción de CMR, quien, cuando se refería a él, le endilgaba el mote de “El Cazurro”, palabra que, según el Larousse, significa: “encerrado en sí mismo”.

Guardo algunos manuscritos y dictados de CMR, entre ellos, un Epigrama titulado: “De las razones porque Vice Tiranos lloran”, el cual fue trabajado en mi casa en Ciudad Jardín, allá por 1991, por un poeta amigo y CMR, a guisa de burla sobre cierta opinión que SRM vertiera a los medios de comunicación, referente a su infinito dolor por la pérdida del poder del FSLN. Pronto lo publicaré para su disfrute y el de todos los que amamos a CMR.

Carol Bendaña Mendoza
Periodista
carolaben@hotmail.com