Jorge Eduardo Arellano
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“Mamita qué pachanga/ vamos pa’la pachanga…”, cantaba el inigualable Rolando La Serie, allá por la década de los sesenta. Esta mezcla de ritmos afrocaribeños gustó mucho en el país, igual que el mambo, el chachachá y la salsa, de tal manera que pronto la palabra pachanga se integró a la jerga nicaragüense en toda su plenitud, con todos sus matices semánticos y sus apreciables categorías gramaticales. Además de La Serie, los Reyes de la Pachanga eran Arsenio Rodríguez, Charlie Palmieri, Johnny Pacheco y Joe Quijano.

Entre los aficionados al baile de esa época se escuchaban expresiones como las siguientes:
* El sábado hay pachanga en la casa de la Chayo.

* Armemos la pachanga, pues. Tenemos todo: la pista, la música, las chavalas y los vinitos.

* Carlos es bueno a su pachanga (es decir, a bailar).

* Pachangueros invadieron las playas de Pochomil.

* Javier forma parte de un conjunto pachanguero.

* Pachangueamos toda la noche hasta el amanecer.

Indistintamente, también se usaba la palabra perrera, parranda, bacanal, para indicar improvisación, y como sinónimos adicionales de jolgorio, fiesta, relajo.

En los pueblos, por lo general, se organizaba la pachanga después de una actividad religiosa, deportiva; después de un paseo al mar y en los períodos de vacaciones, animada con marimba, tocadiscos o con una consola. Cualquier motivo era bueno para bailar, como un cumpleaños, casamiento, aniversario, la llegada o despedida de un amigo o amiga, etc. Como se puede observar, una pachanga podía ser previamente planificada y en otros casos, improvisada. El fin era el mismo: bailar, divertirse, gozar de la música pachanguera.

Después de varias décadas, la palabra sigue vigente en las salas de redacción de los periódicos y en los noticieros de radio y televisión. La encontramos de vez en cuando en las notas rojas, en las notas sociales y en informaciones relativas a la corrupción en la administración pública, siempre con su significado original de fiesta, pero con otro grado de intención. La prueba está que tenemos La Pachanguera en FM 0.98, con un perfil juvenil, cuya preferencia se ubica, por lo regular, entre Radio Amor, La Musical o Stereo Hit. Pero veamos algunos titulares de los medios de comunicación:
* Tras salir de pachanga motociclista se mata en Chinandega. (La Nueva Radio Ya, 15 de diciembre de 2008).

* Alemán de Pachanga. La nota periodística se refiere a la celebración del cumpleaños 60 del ex presidente Arnoldo Alemán, con una fiesta donde se impuso el estilo hawaiano. (La Prensa, 24 de enero de 2006).

* ¡Qué buena la pachanga! La nota se refiere a la pachanga que se hizo con la rara licitación para la producción de energía eólica. (Trinchera de la Noticia, 10 de agosto de 2006).

* ¡Otra pachanga! Este país va de pachanga en pachanga. La nota se refiere a la forma en que ordeñaron los recursos de Correos de Nicaragua. (Trinchera de la Noticia, 25 de julio de 2007).

* “Domingos matanceros” para “mayorcitos” pachangueros. (La Prensa, 7 de junio de 2001).

* Jinotega de pachanga. (EL NUEVO DIARIO, 27 de abril de 2007).

* Acaban pachanga con bomba lacrimógena. (EL NUEVO DIARIO, 21 de marzo de 1999).

* Ya soltaron C$ 1.7 millones. La nota viene acompañada con el siguiente subtítulo: Babilónica pachanga con invitados de todos lados. ( Trinchera de la Noticia, 3 de febrero de 2006).

Según el Diccionario de la Real Academia, la palabra pachanga tiene varias acepciones: 1. Danza originaria de Cuba. 2. Coloquialmente significa alboroto, fiesta, diversión bulliciosa. 3. Partido informal de fútbol o baloncesto que se juega con una sola portería o canasta. 4. En Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Uruguay y Nicaragua, significa fiesta popular o familiar, generalmente con baile.

Todo esto nos hace indicar que las palabras cumplen funciones múltiples, según la ocasión, las situaciones y los contextos. ¡Pachanga habrá para rato!
*emigdio@bigfoot.com